El término divisa digital se usa para describir el bitcóin, un posible dólar digital emitido por el gobierno y mucho más en Nueva Zelanda. Esa ambigüedad crea confusión para las empresas neozelandesas sobre lo que es relevante, lo que está regulado y lo que vale la pena vigilar. El término abarca criptomonedas, stablecoins y divisas digitales de bancos centrales (CBDC), cada una de las cuales tiene diferentes perfiles de riesgo, tratamiento fiscal y utilidad práctica para las operaciones comerciales del día a día.
Las divisas digitales están ganando terreno, pero la adopción sigue siendo relativamente baja: 227.000 neozelandeses poseían criptoactivos en 2024.
A continuación, analizaremos qué significa cada categoría, cuál es el marco normativo de Nueva Zelanda y cómo pueden las empresas plantearse la infraestructura de pagos en un entorno que aún está tomando forma.
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Divisa digital es un término que engloba las criptomonedas, las stablecoins y el posible dinero digital emitido por el banco central.
El Banco de la Reserva de Nueva Zelanda (RBNZ) está explorando un dólar neozelandés (NZD) digital, pero no se ha establecido ninguna línea temporal y el diseño sigue sin resolverse.
A menudo, a las empresas neozelandesas les resulta más útil mejorar su infraestructura de pagos digitales en lugar de añadir la aceptación de criptomonedas.
¿Qué son las divisas digitales en Nueva Zelanda?
Las divisas digitales son dinero que solo existe en forma digital. Abarcan de todo, desde un dólar digital respaldado por el gobierno hasta un token descentralizado sin autoridad emisora.
¿Qué tipos de divisas digitales existen en Nueva Zelanda?
Hay dos tipos principales de divisas digitales que vale la pena conocer en Nueva Zelanda: las criptomonedas y las CBDC. Dentro del marco de las criptomonedas, las stablecoins son de especial interés.
Este es el aspecto del entorno de las divisas digitales:
Criptomonedas
Una criptomoneda es un activo digital que usa tecnología blockchain para permitir transacciones en lugar de depender de autoridades centrales como bancos o gobiernos. El bitcóin, el ether y otras criptomonedas están al alcance de los neozelandeses a través de intercambios locales e internacionales. La volatilidad y la baja adopción por parte de los clientes significan que pocas empresas neozelandesas aceptan criptomonedas para las transacciones diarias.
Las stablecoins son un tipo de criptomoneda diseñado para mantener un precio estable, lo que puede hacerlas más útiles. USDC y USDT se usan mucho a nivel mundial y están disponibles en Nueva Zelanda. Los pagos transfronterizos y las transacciones con proveedores internacionales se pueden cobrar en cuestión de minutos a un coste menor que una transferencia electrónica. El riesgo es que «estable» describe la intención, no una garantía. El colapso de TerraUSD de 2022 demostró lo rápido que puede fallar una vinculación gestionada algorítmicamente, y las stablecoins respaldadas por activos conllevan sus propios riesgos de reservas y de contraparte.
Divisa digital de banco central (CBDC)
Una CBDC es una forma digital de la moneda de un país y la emite el banco central. No existen las CBDC en Nueva Zelanda, pero el concepto está en desarrollo. El Banco de la Reserva de Nueva Zelanda (RBNZ) está investigando un dólar neozelandés (NZD) digital que funcionaría como pasivo directo del banco central, el equivalente digital a tener dinero físico en efectivo, en lugar de un depósito en un banco comercial.
¿En qué se diferencian las divisas digitales de los pagos digitales?
Las divisas digitales son dinero puramente digital: no tienen equivalente físico. Los pagos digitales usan infraestructura digital para mover moneda tradicional. La criptomoneda es una divisa digital; enviar una transferencia bancaria es un tipo de pago digital.
En esto se diferencia trabajar con pagos digitales de hacerlo con divisas digitales:
Integración: Los pagos digitales funcionan con el software contable existente, la declaración del Impuesto sobre bienes y servicios (GST) y las relaciones bancarias sin configuración adicional. A menudo, las transacciones con divisas digitales requieren un tratamiento separado, como la conversión a NZD, un tratamiento contable específico y, a veces, conciliación manual.
Cobro: Los pagos con tarjeta y bancarios se cobran a través de sistemas de compensación establecidos con tiempos predecibles. Las transacciones con criptomonedas se cobran en la cadena (onchain), con tiempos y finalidad que varían según la red y que pueden verse afectados por la congestión.
Reversibilidad: Los pagos con tarjeta tienen un mecanismo de disputa y contracargo; las transacciones en blockchain no. Los fondos enviados a una dirección incorrecta no se pueden recuperar, y no hay equivalente al de un banco que revierte una transferencia errónea.
¿Cuál es la postura normativa de Nueva Zelanda sobre las divisas digitales?
Inland Revenue, la autoridad fiscal de Nueva Zelanda, considera a las criptomonedas como una propiedad y no como una divisa. Eso significa que cada transacción conlleva una obligación fiscal. El valor en NZD en el momento de la recepción constituye un ingreso gravable, y tener criptomonedas como activo puede generar obligaciones fiscales dependiendo de tu intención y del período de posesión.
El RBNZ ha sido uno de los bancos centrales más transparentes en lo que respecta a las ideas sobre las CBDC. El RBNZ ha propuesto un NZD digital que funcionaría como un pasivo directo del banco y no conllevaría riesgo de crédito, a diferencia de los depósitos bancarios comerciales. Los usuarios accederían a él a través de intermediarios como bancos o proveedores de pagos. Algunas de las cuestiones planteadas son cómo proteger la privacidad financiera, cómo mantener al sistema bancario comercial en el proceso y cómo garantizar el acceso a las personas sin teléfonos inteligentes o sin acceso a un internet fiable.
Las empresas no necesitan prepararse para esta posible CBDC en este momento. No hay un cronograma claro de lanzamiento y el RBNZ ha sido explícito en que una CBDC no pretende sustituir al dinero de los bancos comerciales. Es una opción pública, no una obligación.
¿Qué riesgos y limitaciones deben tener en cuenta las empresas de Nueva Zelanda con respecto a las divisas digitales?
Aceptar o mantener divisas digitales introduce categorías de riesgo que no existen con los métodos de pago tradicionales.
Quienes trabajen con divisas digitales deben tener en cuenta lo siguiente:
Volatilidad y conversión: Los valores de las criptomonedas pueden oscilar enormemente en el tiempo que se tarda en procesar un pedido. Si aceptas criptomonedas en el proceso de compra y el precio cae un 15 % antes de convertir a NZD, en la práctica has hecho un descuento en la venta. Las empresas que aceptan criptomonedas normalmente las convierten de inmediato a través de un intercambio para limitar esta exposición, aceptan stablecoins o hacen ambas cosas.
Complejidad fiscal y contable: Cada transacción en criptomoneda que una empresa recibe como pago es un hecho gravable en Nueva Zelanda. El software de contabilidad estándar no siempre gestiona esto de forma limpia sin complementos o ajustes manuales, y los gastos generales de contabilidad aumentan rápidamente si el volumen de transacciones es significativo.
Irreversibilidad: Las transacciones de blockchain no tienen mecanismo de contracargo. No te enfrentarás a los costes por disputas de tarjetas que asumen algunas empresas con un gran volumen, pero no puedes recuperar los fondos enviados a una dirección incorrecta ni reponerte del riesgo de que se vea comprometido un monedero.
Custodia y seguridad: Mantener criptomonedas significa gestionar claves privadas o confiar en un custodio externo. Las caídas de intercambios han dejado a los clientes sin acceso a los fondos. La autocustodia elimina el riesgo de contraparte, pero introduce una complejidad de seguridad que a menudo las empresas no están preparadas para gestionar.
Incertidumbre normativa: El marco normativo sobre criptomonedas de Nueva Zelanda aún está en desarrollo. Lo que hoy cumple la normativa podría no reflejar el régimen final, y las empresas que construyen infraestructuras de pago en torno a las criptomonedas deben prever que los requisitos del cumplimiento de la normativa cambiarán.
¿Cómo afectan las divisas digitales a la forma en que las empresas aceptan y gestionan los pagos?
Muchas empresas neozelandesas no ven las divisas digitales como una opción de pago práctica. Las divisas digitales tienen cierto atractivo, pero solo en contextos específicos:
Transacciones internacionales: Las stablecoins pueden reducir el tiempo y el coste de cobro en comparación con las transferencias electrónicas, sobre todo para los pagos a mercados con una infraestructura bancaria cara o lenta.
Transacciones B2B de alto valor: Un pequeño número de contrapartes que se sienten cómodas con el cobro con criptomonedas pueden evitar los retrasos de la banca corresponsal en transferencias grandes.
Sectores nativos de activos digitales: Las plataformas de juegos, los mercados de tokens no fungibles (NFT) y otras empresas similares prestan servicio a bases de clientes que mantienen y usan criptomonedas activamente.
Fuera de esos contextos, aceptar criptomonedas añade gastos generales sin un beneficio claro para el cliente para muchas empresas neozelandesas. Lo que más importa es tener una infraestructura de pagos que maneje toda la gama de pagos digitales convencionales y pueda adaptarse a medida que esa gama se expanda.
¿Cómo pueden las empresas aceptar modelos de pago digitales modernos en Nueva Zelanda?
Muchas empresas de Nueva Zelanda no necesitan infraestructura para criptomonedas. Lo que necesitan es una infraestructura de pagos que maneje una variedad de métodos de pago y se adapte a medida que cambian las preferencias de los clientes.
Stripe acepta una amplia variedad de métodos de pago relevantes para las empresas de Nueva Zelanda, que incluyen:
Tarjetas y monederos digitales: Stripe acepta pagos con tarjeta y monederos digitales (p. ej., Apple Pay, Google Pay). Esto abarca los métodos de pago que usan muchos clientes de Nueva Zelanda a diario.
Transferencias bancarias y adeudo directo: Se aceptan las transferencias bancarias directas y el Adeudo directo Bulk Electronic Clearing System (BECS) para transacciones australianas, algo que es importante para las empresas que operan allí.
Stripe también gestiona la presentación y el cobro en distintas divisas. A medida que se desarrolla el entorno de pagos de Nueva Zelanda, apoyarse en una infraestructura que pueda absorber esos cambios suele ser más práctico que intentar anticiparse a un panorama normativo que todavía se está delineando.
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El contenido de este artículo tiene solo fines informativos y educativos generales y no debe interpretarse como asesoramiento legal o fiscal. Stripe no garantiza la exactitud, la integridad, la adecuación o la vigencia de la información incluida en el artículo. Busca un abogado o un asesor fiscal profesional y con licencia para ejercer en tu jurisdicción si necesitas asesoramiento para tu situación particular.