¿Qué es una sociedad de tipo C? Todo lo que debes saber sobre esta estructura societaria

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  1. Introducción
  2. ¿Qué es una sociedad de tipo C?
  3. Sociedades de tipo S y sociedades de tipo C: ¿en qué se diferencian?
  4. Sociedades de tipo C y sociedades de responsabilidad limitada LLC: ¿en qué se diferencian?
  5. ¿Cómo funcionan las sociedades de tipo C?
    1. Responsabilidad limitada
    2. Excepciones en materia de responsabilidades
  6. ¿Cuáles son las ventajas y los inconvenientes de las sociedades de tipo C?
  7. La fiscalidad de las sociedades de tipo C
  8. ¿Qué tipos de empresas deberían crear una sociedad de tipo C?
  9. ¿Cómo se crea una sociedad de tipo C?
  10. Cómo puede ayudarte Stripe
    1. Solicitud de acceso a Atlas
    2. Constitución de la empresa en Delaware
    3. Obtención del ID fiscal (EIN) ante el IRS
    4. Compra de acciones en la empresa
    5. Presentación del formulario de elección fiscal conforme a lo establecido en la sección 83(b)
    6. Ventajas y descuentos para socios

A la hora de montar un negocio, es fundamental saber elegir la estructura societaria más adecuada. Una de las opciones disponibles son las sociedades de tipo C, muy populares para empresas de diversos sectores de actividad que tienen la intención de crecer desde el primer día.

Ahora bien, la sociedad de tipo C no es más que una posibilidad entre la multitud de estructuras societarias y empresariales que podemos elegir al crear una empresa. Es esencial elegir la mejor opción desde el punto de vista estratégico, porque tendrá consecuencias muy importantes para la empresa y sus propietarios y accionistas.

A continuación te ofrecemos un análisis en profundidad de las sociedades de tipo C: veremos cómo funcionan, qué ventajas e inconvenientes conllevan, en qué se diferencian respecto a otras estructuras societarias y mencionaremos consideraciones fiscales muy relevantes. Tanto has fundado una startup cuya prioridad es expandirse o eres titular de una pequeña empresa que trata de obtener las mejores ventajas fiscales que sea posible, esta guía te ayudará a dilucidar si una sociedad de tipo C sería la opción más adecuada para tu negocio.

¿De qué trata este artículo?

  • ¿Qué es una sociedad de tipo C?
  • Sociedades de tipo S y sociedades de tipo C: ¿en qué se diferencian?
  • Sociedades de tipo C y sociedades de responsabilidad limitada LLC: ¿en qué se diferencian?
  • ¿Cómo funcionan las sociedades de tipo C?
    • Responsabilidad limitada
    • Excepciones en materia de responsabilidades
  • ¿Cuáles son las ventajas y los inconvenientes de las sociedades de tipo C?
  • ¿Qué debes saber sobre la fiscalidad de las sociedades de tipo C?
  • ¿Qué tipos de empresas deberían crear una sociedad de tipo C?
  • ¿Cómo se crea una sociedad de tipo C?

¿Qué es una sociedad de tipo C?

Una sociedad de tipo C (conocidas habitualmente como «C corp» en inglés) es una forma jurídica de empresa o estructura societaria que existe en EE. UU. Se considera una entidad jurídica independiente de sus propietarios o accionistas, así que puede firmar contratos, poseer activos, ser objeto de demandas ante tribunales y contraer responsabilidades en su propio nombre. Este rasgo proporciona una protección de responsabilidad limitada a los accionistas de la empresa, por lo que no suele recaer en ellos la responsabilidad de responder personalmente por las deudas y obligaciones de la empresa.

Sociedades de tipo S y sociedades de tipo C: ¿en qué se diferencian?

Las sociedades anónimas de tipo S (S corp) y las sociedades de tipo C representan dos tipos distintos de formas jurídicas de empresa, cada una con sus propias ventajas e inconvenientes para los negocios.

Vamos a explicar las diferencias esenciales entre estas dos formas jurídicas o estructuras empresariales.

  • Fiscalidad
    Las sociedades de tipo C están sujetas a una doble imposición fiscal. Es decir, que los beneficios de la empresa tributan primero a nivel corporativo y, posteriormente, sus accionistas tributan por los dividendos o los ingresos que reciban de la empresa. Las sociedades de tipo S no están sujetas a esa doble imposición. Sus beneficios y pérdidas pasan a sus accionistas, quienes tributan según tipos impositivos individuales.

  • Accionistas o socios
    Para las sociedades de tipo C, no hay límite en el número de socios accionistas. Además, pueden ser particulares, corporaciones (empresas) u otras entidades. Las sociedades de tipo S están limitadas a un máximo de 100 accionistas. Tan solo se admiten personas físicas y algunos tipos de fideicomisos.

  • Propiedad
    Las sociedades de tipo C pueden tener clases diferentes de acciones, cada una con diferentes derechos de voto o preferencias sobre dividendos. Sin embargo, las sociedades de tipo S solo pueden tener una clase de acciones, donde cada acción tiene los mismos derechos de voto y recibe dividendos iguales.

  • Trámites
    En general, las sociedades de tipo C están sujetas a más formalidades que las de tipo S. Estas formalidades pueden incluir la celebración de reuniones anuales y el mantenimiento de registros detallados de las actividades corporativas.

Veamos ahora las similitudes que existen entre las sociedades de tipo S y de tipo C:

  • Responsabilidad limitada
    Tanto las sociedades de tipo S como las de tipo C brindan protección de responsabilidad limitada a sus accionistas y socios, con lo cual, en general, los accionistas no son personalmente responsables de las deudas y obligaciones de la empresa.

  • Entidad jurídica
    Tanto las sociedades de tipo S como las de tipo C son entidades jurídicas independientes de sus propietarios y accionistas, lo que significa que la propia empresa puede celebrar contratos, demandar o ser demandada, y poseer activos a nombre propio.

  • Constitución
    Tanto las sociedades de tipo S como las de tipo C se constituyen mediante la presentación de las actas de constitución ante el estado donde se ubican.

La elección entre constituir una sociedad de tipo S o de tipo C dependerá de las necesidades y objetivos específicos del negocio, incluidas consideraciones fiscales, cantidad y tipos de accionistas o socios y la estructura de propiedad deseada. No hay una sola «respuesta correcta» ni una regla de oro que se pueda seguir, dado que tomar esta decisión implica sopesar un conjunto de necesidades y prioridades muy complejo para tu negocio. Es una buena idea consultar a un abogado o experto tributario para que te ayude a determinar qué tipo de sociedad es más adecuado para tu negocio.

Sociedades de tipo C y sociedades de responsabilidad limitada LLC: ¿en qué se diferencian?

Las sociedades de tipo C y las sociedades de responsabilidad limitada (LLC) comparten las mismas similitudes básicas que las sociedades de tipo C y tipo S: ambas ofrecen responsabilidad limitada a propietarios y accionistas, establecen la empresa como una entidad jurídica independiente y deben constituirse mediante la presentación de actas de constitución o documentos organizativos en el estado donde se encuentren.

A pesar de estas similitudes, existen diferencias muy importantes entre las sociedades de tipo C y las sociedades de responsabilidad limitada LLC, que se traducen en diferencias fundamentales para las personas que son sus propietarias o gerentes. A continuación se muestra un resumen de las diferencias fundamentales entre las sociedades de tipo C y las LLC:

  • Fiscalidad
    Las corporaciones tipo C están sujetas a una doble imposición fiscal, lo que significa que las ganancias de la corporación se gravan y tributan primero a nivel corporativo y luego los accionistas tributan por cualquier dividendo o ingreso que reciban de la empresa. Sin embargo, las LLC no tributan a nivel de entidad. En vez de ello, sus beneficios y pérdidas se transfieren a sus propietarios o socios, quienes tributan según tipos impositivos individuales.

  • Propiedad
    Las sociedades de tipo C tienen una estructura de propiedad más formal que las LLC. Las primeras son propiedad de sus accionistas, quienes poseen acciones o participaciones de la empresa, que se pueden comprar y vender en mercados públicos o privados. Los accionistas eligen un consejo de administración, el órgano encargado de supervisar la gestión de la empresa y nombrar a los directivos, quienes dirigen las operaciones comerciales diarias.

Por su parte, las LLC son propiedad de sus miembros, quienes tienen un interés de propiedad en la empresa, que se expresa generalmente como un porcentaje de propiedad en la LLC. Esos miembros pueden ser particulares u otras empresas, y tienen el derecho a participar en la gestión de la empresa, a menos que se indique lo contrario en el convenio operativo. Las LLC pueden ser propiedad de un único miembro o de varios y no emiten acciones.

  • Trámites
    En general, las sociedades de tipo C deben cumplir más formalidades que las LLC. Estas formalidades pueden incluir la celebración de reuniones o juntas anuales, la elección de directivos y el mantenimiento de registros detallados de las actividades corporativas. Las LLC se enfrentan a menos formalidades que las sociedades de tipo C, aunque los expertos tributarios recomiendan redactar un convenio operativo que describa cómo funcionará la gestión y la estructura de propiedad de la empresa.

  • Protección frente a responsabilidad
    Las sociedades de tipo C ofrecen protección de responsabilidad limitada a sus accionistas. Eso significa que sus activos de titularidad personal están protegidos frente a las deudas y obligaciones de la corporación, aunque esta responsabilidad está limitada al monto de la inversión del accionista en la empresa. Esta protección se aplica exclusivamente a las deudas y obligaciones de la empresa, no a las acciones o deudas de los accionistas individuales o los directivos de la empresa, y todavía existe la posibilidad de que los accionistas sean considerados responsables personalmente por casos de conducta incorrecta o irregularidades cometidos al operar el negocio.

Las LLC también brindan protección de responsabilidad limitada a sus propietarios o miembros, así que sus activos de titularidad personal están protegidos de las deudas y obligaciones de la empresa. Los miembros solamente se consideran responsables en la medida de su inversión en la empresa. Sin embargo, al igual que sucede en las sociedades de tipo C, los miembros de una LLC pueden verse obligados a responder personalmente con motivo de conductas incorrectas o irregularidades cometidas al operar el negocio.

Elegir la estructura corporativa adecuada para tu negocio es una tarea compleja y requiere analizar numerosos factores. Las nuevas empresas deben consultar a expertos y asesores en materia tributaria y legal para asegurarse de que eligen la forma jurídica que mejor encaje con sus necesidades y ofrezca más ventajas.

¿Cómo funcionan las sociedades de tipo C?

Dado que las sociedades de tipo C son estructuras empresariales que se consideran entidades separadas de sus propietarios o accionistas, están sujetas a ciertos requisitos legales. Dichos requisitos incluyen presentar actas de constitución ante el estado donde se encuentre su sede, elegir un consejo de administración y llevar a cabo juntas o reuniones anuales.

Las sociedades de tipo C emiten acciones para recaudar capital y dichas acciones pueden cotizar en un mercado o bolsa de valores. Los accionistas invierten en la empresa y poseen una parte de la empresa proporcional a la cantidad que tengan en propiedad. Un consejo de administración o junta directiva supervisa la gestión de la empresa y contrata a directivos para que dirijan las operaciones diarias.

La sociedad de tipo C, como forma jurídica, es una estructura empresarial muy habitual entre las grandes empresas o empresas en expansión que desean captar capital mediante ofertas públicas de acciones, tienen estructuras de propiedad complejas o planean reinvertir sus ganancias en el negocio en lugar de distribuirlas entre los accionistas. Las sociedades de tipo C se caracterizan por un rasgo que se conoce como «duración indefinida»; es decir, que pueden continuar existiendo aunque sus propietarios o accionistas abandonen la empresa o fallezcan.

Responsabilidad limitada

Una de las características clave de las sociedades de tipo C es la protección de responsabilidad limitada: se consideran entidades jurídicas separadas de sus propietarios o accionistas. La sociedad puede participar en contratos, poseer activos y contraer obligaciones en su propio nombre, pero al mismo tiempo, los accionistas estarán protegidos en gran medida de la responsabilidad ligada a satisfacer las deudas y obligaciones de la empresa.

Por ejemplo, si una sociedad de tipo C recibe una demanda por incumplimiento de contrato, la persona demandante solamente podrá obtener una indemnización por daños y perjuicios de los activos de la corporación, no de los activos de titularidad personal de sus accionistas. Si los accionistas han invertido en la empresa, sí tienen cierta responsabilidad, correspondiente al monto de su inversión. Pero por regla general, todos los demás activos de su propiedad estarán a salvo. Si la empresa es objeto de una demanda judicial o fracasa por cualquier motivo, los accionistas se arriesgan a perder su inversión, pero la estructura legal protege sus activos de titularidad personal.

Esta protección contra la responsabilidad personal convierte a las sociedades de tipo C en una opción atractiva para empresas que planean recaudar capital emitiendo acciones, ya que los inversores suelen ser más proclives a invertir en una empresa que ofrezca la protección de responsabilidad limitada.

Excepciones en materia de responsabilidades

La protección de responsabilidad limitada no se aplica en todas las situaciones. Las sociedades de tipo C ofrecen un poderoso escudo contra la responsabilidad personal para los accionistas, algo especialmente importante en sectores de actividad de alto riesgo. Sin embargo, las protecciones incorporadas en esta estructura empresarial no constituyen ni mucho menos una «carta blanca» que permita eludir responsabilidades.

Es imprescindible que los accionistas respeten las formalidades corporativas adecuadamente y eviten protagonizar conductas indebidas o incurrir en actividades ilícitas si quieren asegurarse de que la protección de responsabilidad limitada permanezca en vigor. Todavía se les puede considerar responsables personalmente por sus propias acciones o conductas ejecutadas en el transcurso de la operación del negocio. En algunos casos, si no han cumplido las formalidades corporativas adecuadas o si han participado en fraudes o actividades ilegales, los tribunales pueden decidir que los accionistas deben responder personalmente por las deudas u obligaciones de la empresa.

Una de esas situaciones en las que un accionista de una sociedad de tipo C podría ser considerado personalmente responsable se daría si el accionista avala personalmente un préstamo o deuda suscritos por la empresa. Por ejemplo, imagina que una sociedad de tipo C obtiene un préstamo de un banco para comprar equipamiento y uno de sus accionistas acepta avalar personalmente el préstamo. Si la empresa incumple las condiciones del contrato y no puede abonar el préstamo, el banco podrá solicitar el reembolso de los importes al accionista. En este caso, el accionista sí es personalmente responsable de satisfacer la deuda, independientemente de la protección de responsabilidad limitada que es inherente a la sociedad de tipo C.

Otra situación problemática se daría cuando un accionista participe en conductas indebidas o actividades ilícitas en el transcurso de las operaciones del negocio. Por ejemplo, si un accionista de una sociedad de tipo C participa en un caso de fraude, malversación u otra actividad ilícita, se lo podrá considerar personalmente responsable por los daños, perjuicios o pérdidas en que haya incurrido la empresa o sus partes interesadas.

¿Cuáles son las ventajas y los inconvenientes de las sociedades de tipo C?

Las sociedades de tipo C, como forma jurídica, son una estructura empresarial muy habitual entre las grandes empresas o empresas en expansión que desean captar capital mediante ofertas públicas de acciones, tienen estructuras de propiedad complejas o planean reinvertir sus ganancias en el negocio en lugar de distribuirlas entre sus accionistas.

A continuación veremos cuáles son las principales ventajas de constituir una empresa como sociedad de tipo C:

  • Protección de responsabilidad limitada
    Las sociedades de tipo C brindan protección de responsabilidad limitada a sus accionistas, por lo que los accionistas, en general, no son personalmente responsables de las deudas y obligaciones de la empresa.

  • Acceso al capital
    Las sociedades de tipo C pueden conseguir capital emitiendo un número ilimitado de acciones, las cuales se pueden cotizar y negociar públicamente en un mercado o una bolsa de valores. Esto puede facilitar que la empresa atraiga inversores y recaude dinero.

  • Duración indefinida
    Las sociedades de tipo C se caracterizan por este rasgo, el cual quiere decir que pueden continuar existiendo aunque sus propietarios o accionistas abandonen la empresa o fallezcan.

  • Separación de la propiedad o titularidad y la gestión
    Las sociedades de tipo C cuentan con un consejo de administración o junta directiva que supervisa la gestión de la empresa, lo que permite establecer una separación clara entre la propiedad y la gestión.

Estas son algunas de las características de las sociedades de tipo C que podrían considerarse inconvenientes:

  • Doble imposición
    Las sociedades de tipo C están sujetas a una doble imposición fiscal. Es decir, que los beneficios de la empresa tributan primero a nivel corporativo y, posteriormente, sus accionistas tributan por los dividendos o ingresos que reciban de la empresa.

  • Más trámites
    Las sociedades de tipo C deben cumplir más formalidades que otras formas de estructura empresarial, como la celebración de reuniones o juntas anuales y el mantenimiento de registros detallados de las actividades corporativas.

  • Más caras de constituir y mantener
    Las sociedades de tipo C pueden resultar más costosas de formar y mantener que otras estructuras empresariales, como las LLC o las sociedades unipersonales.

  • Menos flexibilidad en la estructura de propiedad
    Las sociedades de tipo C están limitadas a una sola clase de acciones, lo que puede limitar la flexibilidad de la estructura de propiedad.

Los pros y contras de la estructura de la sociedad de tipo C afectarán al día a día y al crecimiento de cualquier negocio de formas distintas y singulares. Por eso no hay un conjunto de recomendaciones universales sobre cómo elegir la estructura de empresa ideal para tu caso. ¿Cuál es la mejor opción? Dependerá para cada negocio: deberás encontrar la estructura que aporte más ventajas y menos inconvenientes.

La fiscalidad de las sociedades de tipo C

Si te estás planteando adoptar esta forma jurídica, es indispensable que entiendas las implicaciones fiscales que entraña.

Un rasgo muy relevante de las sociedades de tipo C es la protección de responsabilidad para los accionistas, porque puede ayudar a proteger los activos personales. Sin embargo, esta protección tiene un precio: las sociedades de tipo C están sujetas a la doble imposición, lo que significa que las ganancias de la empresa son gravadas y tributan primero a nivel corporativo, y luego los accionistas también deben tributar por cualquier dividendo o ingreso que reciban de la empresa. Como consecuencia, existe el riesgo de que las sociedades de tipo C sean menos eficientes desde el punto de vista fiscal que otras formas jurídicas de estructura empresarial, como las sociedades tipo S o las LLC.

Las sociedades de tipo C están sujetas a un impuesto sobre sociedades (un tipo de gravamen corporativo) de tipo fijo, que actualmente está situado en el 21 % para los ejercicios fiscales que comienzan después del 31 de diciembre de 2017. Generalmente, esta tasa es más baja que los tipos impositivos individuales que se aplican a particulares, y que pueden llegar hasta el 37 %. Las sociedades de tipo C pueden deducir de sus ingresos sujetos a impuestos gastos comerciales ordinarios y necesarios, por conceptos tales como salarios, alquiler y publicidad.

Una ventaja de este tipo de sociedades es que pueden trasladar pérdidas netas registradas en operaciones de años anteriores para compensar ganancias futuras. Este mecanismo les puede ayudar a reducir su responsabilidad fiscal. Por otra parte, las sociedades de tipo C también pueden estar sujetas al impuesto mínimo alternativo, que es un sistema de tributación separado que limita el recurso a ciertas deducciones y créditos.

Deben presentar y abonar declaraciones de impuestos estimados durante todo el año, según los ingresos tributables que esperen obtener. Asimismo, también deben presentar una declaración de impuestos anual, el Formulario 1120 ante el IRS, la agencia tributaria estadounidense. Las sociedades de tipo C tienen igualmente la obligación de presentar declaraciones de impuestos estatales y locales, y pueden estar sujetas a tasas y comisiones adicionales, según su ubicación y las actividades comerciales que desarrollen.

¿Qué tipos de empresas deberían crear una sociedad de tipo C?

Es importante saber cuándo la mejor opción es fundar una sociedad de tipo C. Aunque para algunos negocios supondría múltiples ventajas, probablemente una pequeña empresa familiar, un consultor independiente u otros casos afines sufrirían para cumplir con los requisitos administrativos, que son muy relevantes. La elección dependerá de la naturaleza de tu negocio y de cómo pretendas trabajar en el futuro.

Teniendo todo esto en cuenta, veamos los indicadores clave que apuntarían a la sociedad tipo C como la estructura ideal para tu empresa.

  • Expansión rápida y ambición por crecer a gran escala
    Las empresas que trabajen con un plan de expansión ambicioso podrían beneficiarse de que las sociedades de tipo C no cuentan con ninguna restricción respecto al número de accionistas. Sobre todo si se trata de empresas que aspiren a cotizar públicamente en algún momento.

  • Requisitos de capital de riesgo
    A menudo, una sociedad de tipo C es una estructura societaria no negociable, que adoptan muchos inversores institucionales en ciertos sectores de actividad, como las tecnologías o la biofarmacéutica.

  • Flexibilidad de propiedad
    La estructura de las sociedades de tipo C es muy apropiada para empresas que necesitan operar con distintas clases de acciones y habilitar distintos niveles de control y derechos sobre dividendos.

  • Prestaciones para el personal empleado
    Para las empresas que desean atraer a talento humano con la oferta de opciones sobre acciones, planes de adquisición de acciones para empleados o prestaciones muy elevadas en términos de seguros de salud y jubilación, la sociedad de tipo C constituye la modalidad más ventajosa en el plano tributario.

  • Duración indefinida
    Las sociedades de tipo C son de duración indefinida, es decir, que no se ven alteradas por los cambios que se produzcan en su estructura de propietarios ni por el fallecimiento de accionistas. Esa estabilidad es un gran aliciente para negocios que aspiran a mantener su continuidad a largo plazo.

  • Operaciones en varios estados
    Las empresas que operan en varios estados encontrarán más facilidades para cumplir las regulaciones interestatales si adoptan la forma de una sociedad de tipo C, porque es una estructura que goza de amplio reconocimiento y se trata en todas partes por igual.

Para elegir la estructura corporativa ideal es preciso conocer a fondo cuáles son los objetivos del negocio, las normativas propias de su sector de actividad y las previsiones de crecimiento. Si se dan ciertas condiciones, una sociedad tipo C es una excelente opción, pero no es la más idónea para todos los negocios. Antes de decidirse por una u otra forma corporativa, es imprescindible evaluar detalladamente la situación y solicitar asesoramiento jurídico y financiero a expertos de confianza, que conozcan a fondo la jurisdicción y las peculiaridades del negocio concreto.

¿Cómo se crea una sociedad de tipo C?

Crear una sociedad de tipo C es una opción muy habitual para empresarios y propietarios de negocios que quieren protegerse de la responsabilidad personal, al mismo tiempo que les permite recaudar capital mediante la emisión de acciones. Constituir una sociedad de tipo C no es más complicado que crear cualquier otro tipo de estructura empresarial.

Estos son los pasos básicos para constituir la compañía:

  • Elegir un nombre
    El primer paso para fundar tu empresa es elegir un nombre adecuado y se trata de un detalle muy importante. Debe tratarse de un nombre único, que no utilice ya ninguna otra empresa dentro de ese mismo estado. Tendrás que consultar a la oficina del secretario de estado del estado correspondiente para verificar si el nombre que escojas está disponible.

  • Presentar las actas de constitución
    Tras elegir el nombre de la empresa, debes presentar las actas de constitución ante la oficina del secretario de estado. Se trata de un documento legal que establece la existencia de tu empresa. En dichas actas deben especificarse el nombre y el domicilio de la empresa, la cantidad y el tipo de acciones o participaciones, el propósito de la empresa y los nombres y direcciones de sus directores iniciales.

  • Celebrar una junta de la organización
    Después de presentar las actas de constitución y de que la secretaría de estado las haya aprobado, hay que celebrar una junta de la organización con la asistencia del consejo de administración. En esta reunión, adoptarás estatutos, elegirás a los administradores o ejecutivos y emitirás acciones. Los estatutos son las reglas y procedimientos que rigen cómo se administrará y dirigirá la empresa. Especifican detalles como la periodicidad de las reuniones y el modo en que se tomarán las decisiones. Los administradores serán responsables de gestionar las operaciones diarias de la empresa, mientras que el consejo de administración o junta directiva supervisará su trabajo.

  • Obtener las licencias comerciales y los permisos pertinentes
    Dependiendo del sector en que desarrolle su actividad la empresa y de su ubicación geográfica, es posible que necesites obtener licencias y permisos comerciales del gobierno estatal y local. Podrían incluir licencias comerciales, permisos de zonificación o permisos de salud y seguridad. Consulta a las instituciones de gobierno estatales y locales para determinar qué requisitos rigen para tu negocio.

  • Obtener un número de identificación fiscal
    Tu empresa tiene que obtener un número de identificación fiscal (TIN) del IRS, la agencia tributaria estadounidense. Ese número sirve para presentar declaraciones de impuestos y también para abrir una cuenta bancaria comercial. Para conseguir el número de identificación fiscal TIN, debes cumplimentar y presentar el Formulario SS-4 ante el IRS.

  • Registrarse para satisfacer las obligaciones tributarias con el estado
    Regístrate en la agencia tributaria de tu estado para declarar y abonar los impuestos estatales correspondientes. Este apartado puede incluir impuestos sobre las ventas, impuestos al consumo y contribuciones al sistema de seguro de desempleo. Consulta a la agencia tributaria del estado para que te informen de qué requisitos debe cumplir tu negocio.

  • Presentar memorias anuales
    Una vez que la empresa esté establecida, es obligatorio presentar un tipo de informes denominado memorias anuales ante la oficina de la secretaría de estado del estado donde se encuentre el negocio. Estos informes sirven para comunicarle al estado en qué circunstancias se encuentra la empresa, notificándole, entre otros datos, detalles sobre los cambios en el personal de administración, el equipo directivo y los accionistas. Asimismo, deberás pagar cualquier tarifa que esté asociada con la memoria anual.

  • Cumplir los distintos requisitos actuales y futuros
    Es imprescindible respetar el cumplimiento de la normativa para mantener el estatus legal de tu empresa, y eso puede implicar la celebración de reuniones o juntas anuales, la obligación de llevar registros corporativos y cumplir todas las leyes y regulaciones, tanto estatales como federales. Si piensas constituir una sociedad de tipo C, plantéate la posibilidad de contratar a un especialista en derecho o en contabilidad, para que te ayude a asegurarte de cumplir con todos los requisitos legales y fiscales.

Si de veras es la opción idónea para tu empresa, una sociedad de tipo C puede brindar ventajas muy considerables para empresarios y negocios. Si sigues estos pasos y trabajas con un profesional debidamente cualificado y certificado, construirás una base legal segura para tu empresa y te protegerás de la responsabilidad personal, al mismo tiempo que te sitúas en una posición favorable para recaudar capital.

Cómo puede ayudarte Stripe

Stripe Atlas hace que constituir y configurar tu empresa sea mucho más fácil. Gracias a unos procesos de constitución optimizados, podrás tenerlo todo listo para aceptar pagos de tus clientes, contratar a tu equipo y recaudar fondos cuanto antes.

Para empezar, rellena el formulario de Stripe Atlas con los datos de tu empresa: no te llevará ni 10 minutos. Después, constituiremos tu empresa en Delaware, te conseguiremos el ID fiscal (EIN) ante la agencia tributaria estadounidense (IRS), te ayudaremos a comprar en un clic tus acciones en la nueva empresa y presentaremos automáticamente el formulario de elección fiscal conforme a lo establecido en la sección 83(b). Atlas ofrece varias plantillas jurídicas para contratos y contrataciones, y también puede ayudarte a abrir una cuenta bancaria y empezar a aceptar pagos antes incluso de que la IRS te asigne un ID fiscal.

Quien haya fundado una empresa con Atlas también podrá acceder a descuentos exclusivos de los principales socios de software, al onboarding en un clic con determinados socios y a créditos gratis de Stripe para el procesamiento de pagos. Constituye tu empresa hoy mismo.

Solicitud de acceso a Atlas

Rellenar los datos de tu nueva empresa te llevará menos de 10 minutos. Elegirás la estructura de tu empresa (sociedad de tipo C, sociedad de responsabilidad limitada o filial) y el nombre de tu empresa. Nuestro comprobador instantáneo de nombres de empresa te indicará si el nombre está disponible antes de enviar la solicitud de acceso. Puedes añadir hasta cuatro cofundadores más, decidir cómo repartir el capital social entre cada uno de vosotros y, si lo deseas, reservar un fondo de acciones para repartirlas en el futuro entre quienes se unan a tu empresa. Nombrarás a la directiva, añadirás una dirección y un número de teléfono (las personas fundadoras pueden optar a una dirección virtual gratuita durante un año si la necesitas), y revisarás y firmarás los documentos legales en un clic.

Constitución de la empresa en Delaware

Atlas revisará tu solicitud de acceso y presentará tus documentos de constitución en Delaware en un plazo de un día hábil. Todas las solicitudes de acceso a Atlas incluyen un servicio de tramitación urgente en 24 horas ante el estado, sin ninguna comisión extra. Atlas te cobrará 500 $ por la constitución y el primer año de los servicios de agente registrado (un requisito de cumplimiento de la normativa estatal) y 100 $ por cada año posterior para mantener el agente registrado.

Obtención del ID fiscal (EIN) ante el IRS

Una vez terminada la constitución de la empresa en Delaware, Atlas solicitará el ID fiscal de tu empresa ante el IRS. Podrán optar a la tramitación urgente las personas fundadoras que proporcionen un número de seguridad social, una dirección y un teléfono de EE. UU. En el resto de los casos, se aplicará una tramitación estándar. En el caso de los pedidos estándar, Atlas llama a la IRS para obtener el EIN en tu nombre y utiliza datos en tiempo real de la IRS para determinar la fecha en la que probablemente estará disponible tu presentación. Puedes encontrar más información sobre cómo obtiene Atlas tu EIN y consultar los plazos actuales de recepción de ID fiscales.

Compra de acciones en la empresa

En cuanto Atlas constituya la empresa, emitiremos de forma automática las acciones a las personas fundadoras y te ayudaremos a comprarlas para que poseas formalmente tu participación en la empresa. Atlas permite a las personas fundadoras comprar en un clic sus acciones con propiedad intelectual, así como reflejar esta compra en los documentos de la empresa, de forma que no tengas que enviar dinero en efectivo, hacer un seguimiento, ni revisar los pagos.

Presentación del formulario de elección fiscal conforme a lo establecido en la sección 83(b)

Entre las personas que fundan startups, es habitual optar por presentar un formulario de elección fiscal conforme a lo establecido en la sección 83(b) para tratar de ahorrar en el futuro con los impuestos personales. Atlas puede presentar y enviar por correo postal dicho formulario en un clic, tanto en nombre de las personas fundadoras de EE. UU. como de las de otros países, de forma que no haya que hacer ninguna visita a la oficina de correos. Lo presentaremos mediante correo certificado de USPS y recibirás en el Dashboard una copia del formulario firmado junto con un justificante de presentación.

Ventajas y descuentos para socios

Atlas colabora con una selección de herramientas externas que ofrecen acceso o precios especiales a quien haya fundado alguna empresa con Atlas. Ofrecemos descuentos en herramientas de ingeniería, fiscales y financieras, de cumplimiento de la normativa y de operaciones, incluidas OpenAI y Amazon Web Services. Atlas también colabora con Mercury, Carta y AngelList para ofrecer un onboarding automático más rápido con la información de la empresa en Atlas, de forma que puedas tenerlo todo listo para realizar operaciones bancarias y recaudar fondos con una rapidez aún mayor. Quien haya fundado alguna empresa con Atlas también puede acceder a descuentos en otros productos de Stripe, lo que incluye hasta un año de créditos gratis para el procesamiento de pagos.

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