Impuestos indirectos: qué son y cómo afectan a tu empresa

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Más información 
  1. Introducción
  2. ¿Qué es un impuesto indirecto?
  3. Tipos de impuestos indirectos
  4. Cuándo cobrar impuestos indirectos
  5. Cómo presentar y remitir los impuestos indirectos

Como cliente, es probable que conozcas los impuestos indirectos: aquellos que se gravan sobre la compra de la mayoría de los bienes y servicios. Suelen aparecer como una partida individual en el recibo con el concepto «impuesto sobre las ventas» o «impuesto sobre el valor añadido», por lo que probablemente ni te preocupes por ellos. Sin embargo, como empresa, cumplir la normativa en materia de impuestos indirectos es más complicado.

En esta guía, te explicamos lo que debes saber sobre los impuestos indirectos, los tipos que hay y cuándo debes cobrárselos a tus clientes, entre otros temas.

¿De qué trata este artículo?

  • ¿Qué es un impuesto indirecto?
  • Tipos de impuestos indirectos
  • Cuándo cobrar impuestos indirectos
  • Cómo presentar y remitir los impuestos indirectos

¿Qué es un impuesto indirecto?

Las empresas y los minoristas cobran impuestos indirectos en nombre de los municipios y los Gobiernos. Cada país y estado crea sus propias normativas, que suelen cambiar a menudo a medida que lo hacen las ofertas y como respuesta a los cambios de la situación económica. Los impuestos indirectos pueden aplicarse a bienes físicos y digitales, así como a servicios.

Hay dos tipos de impuestos: los directos y los indirectos. En el caso de los impuestos directos (como el impuesto sobre la renta), los particulares y las organizaciones pagan lo que corresponda directamente al Gobierno en función de sus beneficios o ingresos. En cambio, los impuestos indirectos gravan la venta de bienes y servicios y es el cliente quien se los paga al negocio para que después los remita a la autoridad fiscal pertinente.

Tipos de impuestos indirectos

Los impuestos indirectos reciben distintos nombres en función del país o la región. El importe de impuesto que se cobra depende del precio de compra, ya que lo que se grava es un porcentaje del coste de la compra. Estos son algunos ejemplos de impuestos indirectos:

  • Impuesto sobre el valor añadido (IVA): es un tipo de impuesto indirecto que se aplica a los bienes físicos o servicios. Se llama así porque se cobra siempre que se añade valor al producto a lo largo de la cadena de suministro (desde la producción hasta el punto de venta). El IVA suele usarse en Europa.

  • Impuesto sobre bienes y servicios (GST): es similar al IVA, ya que se grava siempre que se le añade valor al producto a lo largo de la cadena de suministro. El GST suele usarse en Canadá y en la región Asia-Pacífico.

  • Impuesto sobre las ventas: es otro tipo de impuesto indirecto que se grava sobre las ventas de determinados bienes y servicios en EE. UU. A diferencia de otros tipos de impuestos indirectos, se trata de un impuesto monofásico al consumo que se grava sobre las ventas minoristas; es decir, solo se grava una vez en toda la cadena de suministro.

  • Impuesto especial: es similar al impuesto sobre las ventas, pero solo se aplica a la venta de determinados productos. Algunos artículos populares que están sujetos a él son los cigarrillos, la gasolina y los billetes de avión. El impuesto especial y el impuesto sobre las ventas se pueden aplicar a la misma compra y, además, el impuesto especial se puede aplicar en compras en las que no haya impuesto sobre las ventas.

Cuándo cobrar impuestos indirectos

Por lo general, tienes la obligación de cobrar impuestos indirectos donde hagas ventas, independientemente del lugar en el que se encuentre tu empresa.

En EE. UU., las empresas solo deben cobrar el impuesto sobre las ventas cuando crean una conexión con un estado, lo que se conoce como «nexo». Se puede considerar que se ha llegado al nexo si se supera un umbral de nexo económico o si se establece un nexo físico. El nexo económico se basa en los ingresos o los importes de las transacciones, y varía en función del estado. El nexo físico se alcanza si se tiene una presencia física en un estado (por ejemplo, una oficina, empleados o un almacén con inventario).

En la UE, el umbral de cobro del IVA varía en función del país. Si llevas a cabo alguna transacción que esté sujeta a impuestos en un país de la UE que no sea aquel en el que hayas establecido tu negocio, lo más normal es que tengas que cobrar el IVA en dicho país. Se exceptúan las transacciones exentas o sujetas a la inversión del sujeto pasivo, como las B2B, entre las que se incluyen las ofertas de SaaS (Software como Servicio). Las empresas de fuera de la UE que vendan productos digitales a clientes comunitarios suelen tener que cobrar impuestos desde la primera transacción.

Si has establecido tu negocio en Canadá y el total de tus suministros sujetos a impuestos en todo el mundo supera los 30.000 CAD en un único trimestre natural o durante los últimos cuatro trimestres naturales, debes registrarte a efectos del GST y del impuesto armonizado sobre las ventas (HST). Este mismo umbral de registro se aplica a los no residentes que vendan servicios digitales a consumidores canadienses.

Asimismo, algunas provincias exigen que se cobren impuestos provinciales independientes además del GST y HST federales.

Cómo presentar y remitir los impuestos indirectos

Antes de cobrarles ningún impuesto a tus clientes, debes haberte registrado correctamente en la autoridad fiscal de la zona en cuestión. En EE. UU., las empresas deben registrarse para obtener permisos del impuesto sobre las ventas en cada estado concreto. En la UE, las empresas suelen tener que registrarse en cada país para cobrar el IVA, pero, si hacen ventas a particulares de otros países comunitarios, pueden usar el régimen de la ventanilla única (OSS, por sus siglas en inglés) del IVA. Aquí tienes más información sobre cómo registrarte en diferentes países.

Una vez que hayas cobrado impuestos indirectos a tus clientes, presentarás una declaración tributaria y los remitirás a la autoridad fiscal correspondiente. En el sitio web de cada autoridad encontrarás información sobre cómo presentar la declaración y la fecha límite para hacerlo. Las fechas límite varían y la frecuencia de presentación de las declaraciones también puede ser diferente. En EE. UU., las grandes empresas que pagan una mayor cuota líquida suelen tener que presentarlas con más frecuencia (cada mes), pero es posible que las pequeñas empresas solo tengan que hacerlo cada dos meses o cada trimestre. En la UE, la mayoría de las empresas las presenta cada mes. Presentar las declaraciones a tiempo es la mejor forma de evitar sanciones e intereses.

Aunque no hayas cobrado ningún impuesto durante un período concreto, es posible que tengas que presentar la declaración igualmente. Es lo que se conoce como «declaraciones con resultado cero»: si bien no tendrás que remitir ningún impuesto al estado, sigues teniendo la obligación de presentarlas.

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