Los impuestos sobre los servicios digitales están transformando la forma en que los gobiernos gravan la economía digital, y más de 25 países han implementado este tipo de impuestos a partir de 2025. A medida que más países introducen normas sobre el impuesto sobre los servicios digitales, las empresas que obtienen ingresos de la publicidad en línea, las plataformas digitales y los servicios basados en datos se enfrentan a nuevas obligaciones fiscales que quedan fuera de los sistemas tradicionales del impuesto sobre los beneficios de las empresas y del impuesto sobre el valor añadido (IVA).
A continuación, explicamos qué servicios digitales están cubiertos, qué empresas están obligadas a pagarlo y en qué se diferencia del IVA y del impuesto sobre los beneficios de las empresas.
Esto es lo que encontrarás en este artículo
- ¿Qué es un impuesto sobre los servicios digitales y cómo funciona?
- ¿Qué servicios digitales están sujetos al impuesto sobre los servicios digitales?
- ¿Qué empresas están obligadas a pagar el impuesto sobre los servicios digitales?
- ¿Cómo se calcula el impuesto sobre los servicios digitales?
- ¿En qué se diferencia el impuesto sobre los servicios digitales del IVA y del impuesto sobre los beneficios de las empresas?
- ¿Por qué imponen los gobiernos impuestos sobre los servicios digitales?
- ¿Qué países han implementado impuestos sobre los servicios digitales?
- Cómo puede ayudarte Stripe Tax
¿Qué es el impuesto sobre servicios digitales y cómo funciona?
Un impuesto sobre servicios digitales (DST) es un impuesto sobre los ingresos obtenidos de determinadas actividades digitales en un país, incluso cuando la empresa que presta dichos servicios no tiene presencia física allí.
A diferencia del impuesto de sociedades tradicional, que se basa en el lugar donde la empresa está establecida, el DST se centra en el lugar donde se encuentran los usuarios y donde se genera valor digital. El objetivo es recaudar impuestos vinculados a los usuarios locales, como las visualizaciones de publicidad, las interacciones con la plataforma o la recopilación de datos, independientemente de dónde tenga su sede la empresa.
¿Qué servicios digitales están sujetos al impuesto sobre servicios digitales?
Los DST son deliberadamente limitados. Se centran en las actividades digitales en las que la participación de los usuarios, los datos o los efectos de red desempeñan un papel fundamental en la creación de valor.
Los siguientes servicios digitales están sujetos al DST:
Servicios de publicidad online: los ingresos procedentes de la colocación de anuncios digitales específicos dirigidos a los usuarios de un país en particular, como los anuncios en las búsquedas, los anuncios en redes sociales y la publicidad gráfica.
Plataformas digitales y marketplaces online: comisiones o tarifas que obtienen las plataformas de los marketplaces multilaterales que conectan a los usuarios a través de una interfaz digital (p. ej., compradores y vendedores, conductores y pasajeros, o anfitriones y huéspedes).
Redes sociales y plataformas de intercambio de contenido: los ingresos procedentes de las plataformas basadas en el contenido generado por los usuarios o la interacción social, en particular aquellas en las que la monetización depende de la publicidad, de las suscripciones o de la interacción con los usuarios.
Servicios basados en datos: los ingresos generados por la recopilación, el análisis o la monetización de los datos de los usuarios, que incluye la información derivada del comportamiento o de los datos demográficos de los usuarios.
Servicios multimedia digitales y de streaming: en algunos países, los ingresos procedentes de la venta de vídeos, música u otro tipo de contenido digital online, especialmente cuando el acceso a estos o su publicidad están vinculados a usuarios locales.
¿Qué empresas deben pagar el impuesto sobre servicios digitales?
Los impuestos sobre servicios digitales (DST, por sus siglas en inglés) están diseñados para aplicarse solo a los actores más importantes de la economía digital. Las empresas más pequeñas y las startups suelen estar excluidas.
En la práctica, los DST se aplican por lo general a:
Grandes empresas multinacionales: muchos regímenes utilizan un umbral alto de ingresos globales para limitar el impuesto a los grandes grupos. La Unión Europea, por ejemplo, tiene un umbral de ingresos globales anuales de 750 millones de euros.
Empresas con importantes ingresos digitales en el país: por lo general, las empresas deben superar un umbral de ingresos locales independiente vinculado a los usuarios del país que recauda el impuesto.
Grupos evaluados de forma consolidada: los umbrales se miden a nivel de grupo, lo que evita que las empresas eludan el DST dividiendo las operaciones en distintas filiales.
Empresas que obtienen ingresos de determinados servicios digitales: incluso las grandes empresas pagan impuestos solo sobre los ingresos derivados de las actividades digitales contempladas, no sobre la totalidad de sus ingresos.
Estas categorías se aplican con independencia de la presencia física. No se requieren oficinas físicas, empleados ni una entidad jurídica en el país para aplicar el DST.
¿Cómo se calcula el impuesto sobre servicios digitales?
El impuesto sobre servicios digitales está diseñado para ser sencillo, pero es importante comprender qué ingresos se contabilizan, dónde se encuentran los usuarios y cómo establece esos límites la normativa de cada país.
Por lo general, el proceso consta de varios pasos:
Identificar los ingresos digitales relevantes: las empresas determinan qué flujos de ingresos entran en el ámbito de aplicación de la normativa sobre el DST de un país. Esto puede incluir los ingresos publicitarios o las comisiones de la plataforma vinculadas a los usuarios locales.
Determinar la ubicación del usuario: los ingresos se asignan en función de la ubicación de los usuarios, para lo que se utilizan indicadores como las direcciones IP, los datos de la cuenta o la información de facturación.
Comprobar los umbrales de ingresos: el DST solo se aplica cuando se superan tanto el umbral de ingresos globales como el umbral local en el país.
Aplicar el tipo del DST: hay que determinar el porcentaje fijo, normalmente de entre el 2 % y el 5 %, que se aplicará a los ingresos correspondientes.
Solicitar deducciones o exclusiones: algunos países ofrecen deducciones anuales o exenciones parciales, mientras que otros gravan el importe total una vez que se alcanzan los umbrales.
Declarar y pagar a nivel local: las empresas deben registrarse, presentar declaraciones y remitir el DST de acuerdo con las normas de cada país, normalmente con carácter anual.
¿En qué se diferencia el impuesto sobre servicios digitales del IVA y del impuesto de sociedades?
El impuesto sobre servicios digitales se suele agrupar con otras formas de impuesto sobre la actividad digital. No obstante, funciona de forma muy diferente al IVA, al impuesto sobre las ventas y al impuesto de sociedades.
Estas son las principales diferencias:
Basado en los ingresos, no en los beneficios: a diferencia del impuesto de sociedades, el DST suele aplicarse sobre los ingresos brutos, sin deducciones por costes o pérdidas.
Lo paga la empresa, no repercute en el cliente: los clientes pagan el IVA y el impuesto sobre las ventas en el punto de venta, mientras que la empresa paga el DST directamente.
Vinculado a la ubicación del usuario, no a la presencia física: el impuesto de sociedades suele depender de que haya un establecimiento permanente, mientras que el DST depende de la ubicación de los usuarios.
Limitado a actividades digitales específicas: el IVA se aplica de forma general a bienes y servicios, mientras que el DST se centra en un conjunto limitado de modelos de negocio digitales.
Queda al margen de la mayoría de los tratados fiscales: como el DST no se considera un impuesto sobre la renta, suele quedar fuera de los tratados fiscales internacionales y de los mecanismos estándar de créditos fiscales extranjeros.
Tipos bajos sobre una base amplia: los tipos del DST son relativamente bajos, pero aplicarlos a los ingresos brutos puede tener un gran impacto en las empresas con un alto volumen y bajos márgenes.
¿Por qué imponen los gobiernos impuestos sobre los servicios digitales?
Los gobiernos utilizan los impuestos sobre los servicios digitales (DST, por sus siglas en inglés) para abordar las supuestas lagunas de los sistemas fiscales tradicionales a medida que la actividad económica se traslada a internet. Están destinados a la actividad digital que genera valor económico a nivel local pero que queda fuera de los marcos fiscales tradicionales.
Este es el razonamiento detrás de los impuestos sobre los servicios digitales:
Cierra las lagunas de las normas fiscales existentes: Las empresas digitales pueden generar importantes ingresos locales sin estar sujetas al impuesto sobre los beneficios de las empresas según las normas tradicionales.
Alinea la tributación con el lugar donde se crea valor: La participación del usuario y los datos contribuyen directamente a la creación de valor y deberían dar lugar a derechos de tributación en el país del usuario.
Mejora la equidad fiscal: Los impuestos sobre los servicios digitales pretenden garantizar que las grandes empresas digitales contribuyan a las finanzas públicas de los mercados en los que operan.
Protege las bases fiscales nacionales: A medida que el comercio se traslada a internet, los impuestos sobre los servicios digitales ayudan a los países a salvaguardar los ingresos que de otro modo podrían perderse para la tributación.
Proporciona una solución provisional a los problemas de coordinación mundial: Se introdujeron muchos impuestos sobre los servicios digitales mientras las negociaciones internacionales sobre la tributación digital seguían sin resolverse.
Responde a la presión política y pública: La gran preocupación por gravar a las grandes empresas tecnológicas ha impulsado a los gobiernos a tomar medidas.
¿Qué países han introducido el impuesto sobre servicios digitales?
Diferentes países han adoptado el DST con distintos alcances, tipos y normas de aplicación. Si tu empresa opera en una o varias jurisdicciones extranjeras, conviene saber qué impuestos sobre servicios digitales se aplican en cada jurisdicción.
Francia: introdujo un impuesto del 3 % en 2019, que abarca la publicidad digital, los servicios de plataformas y la venta de datos de usuarios vinculados a usuarios franceses.
Reino Unido: aplica un DST del 2 % a los ingresos procedentes de las redes sociales, los motores de búsqueda y los marketplaces online, con una amplia desgravación fiscal.
Italia y España: ambos países imponen un DST del 3 % a determinados servicios digitales, lo que incluye la publicidad online y la intermediación de plataformas.
Austria: aplica un DST más limitado del 5 % centrado principalmente en la publicidad digital.
Turquía: utiliza uno de los tipos de DST más altos del mundo (7,5 %) y lo aplica de forma general a varias categorías de servicios digitales.
Canadá: introdujo el DST en junio de 2024, pero lo anuló un año después.
Mercados de África y otros mercados emergentes: países como Kenia y Nigeria han introducido o ampliado los impuestos digitales para recaudar parte de los ingresos derivados de los servicios digitales transfronterizos.
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El contenido de este artículo tiene solo fines informativos y educativos generales y no debe interpretarse como asesoramiento legal o fiscal. Stripe no garantiza la exactitud, la integridad, la adecuación o la vigencia de la información incluida en el artículo. Busca un abogado o un asesor fiscal profesional y con licencia para ejercer en tu jurisdicción si necesitas asesoramiento para tu situación particular.