Las nuevas rondas de recaudación de fondos no solo son emocionantes para las startups, sino que también constituyen una declaración a la competencia, los inversores actuales, los clientes y el público en general sobre el valor de una startup y sus perspectivas de futuro.
Esto es especialmente cierto en la ronda de serie A. Para la mayoría de startups, la serie A es su primera ronda importante de financiación externa. Mientras que en las primeras fases de la startup pueden obtenerse pequeñas sumas de financiación inicial de amigos, familiares, micromecenazgo y ángeles inversores, la ronda de la serie A es la primera vez que la mayoría de las startups obtienen fondos sustanciales para impulsar un crecimiento significativo.
Durante la ronda de la serie A, las empresas suelen intercambiar una participación de entre el 10 % y el 30 % en la empresa a cambio de acciones preferentes, por lo que el riesgo es mayor en esta ronda de financiación. Los inversores que se suman, los que no se suman y la cantidad recaudada indican en qué punto se encuentra la empresa y, lo que es más importante, dónde la ven los inversores.
Si eres el fundador de una startup en sus etapas iniciales, probablemente te preguntes dónde recaudar la financiación de serie A. Elegir el mejor momento para mostrar tu propuesta puede ser tan importante como tener impresionantes métricas y proyecciones de rendimiento.
Hay algunas señales que indican que es el momento adecuado para que tu startup recaude financiación de serie A.
Tienes un fuerte empuje
El factor más importante para elegir el momento de la financiación de serie A es el empuje. El fuerte crecimiento intermensual (MoM) es de entre el 12 % y el 20 %, o incluso superior, la proyección de crecimiento en forma de palo de hockey que tanto entusiasta a los inversores.
Empieza a contactar con los inversores cuando la tendencia de crecimiento intermensual sea pujante, y podrás ofrecer motivos fundados de por qué es probable que esta tendencia continúe o incluso crezca. Si tu crecimiento es constante, entre un 5 % y un 10 % intermensual, y prevés que pronto será mayor, puede que te interese esperar hasta entonces para obtener tu financiación de serie A.
Tienes una red de inversores activa
Establece relaciones con los inversores, y mantenlas, con la mayor antelación posible a la fecha prevista de la propuesta. Es mucho más difícil lograr el compromiso de un inversor con una propuesta en frío. Habla con muchos inversores de capital de riesgo (VC), sabiendo que no podrás hacer la propuesta a todos ellos.
Tienes un crecimiento importante
Los inversores de capital de riesgo quieren apoyar a las empresas de alto crecimiento, así que asegúrate de que tus métricas de crecimiento están en el rango adecuado para que les resultes atractivo. Puede que estés obteniendo un crecimiento intermensual de un 50 %, pero que los ingresos sean inferiores a lo que buscan los inversores.
Si no sabes muy bien qué nivel de crecimiento llamará la atención de los inversores, pregunta a otros fundadores del sector o a inversores de tu red de contactos que puedan conocer esta información. Este es otro motivo para establecer relaciones activas con los inversores antes de mostrarles la propuesta por primera vez. Normalmente les gusta aportar información de lo que hacen y las ideas que subyacen a la forma en que lo llevan a la práctica.
Tienes una adecuación del producto al mercado demostrada
No hay una fórmula definida para medir la adecuación del producto al mercado, por no hablar de demostrarlo. Se define a grandes rasgos como la prueba de que lo que hace tu empresa (los bienes o servicios que ofreces) cubre con éxito un vacío existente en el mercado. En las primeras fases de la puesta en marcha de la startup (por ejemplo, cuando se recauda el capital inicial), hay que demostrar que existe una oportunidad de mercado y que tanto tú como tu equipo tenéis la idea y las aptitudes necesarias para aprovecharla. Pero cuando recaudas financiación de serie A, no basta con mostrar potencial; tienes que demostrar que estás dando en el blanco. A fin de realizar la propuesta para la financiación de serie A, asegúrate de que confías mucho en lo que vas a contar para demostrar la adecuación del producto al mercado.
Tus ingresos están creciendo
Las métricas como el tráfico, la retención y la participación son medidas fundamentales del estado de una empresa, pero para conseguir que los gestores de capital de riesgo inviertan en tu empresa necesitas tener crecimiento de los ingresos. Cuando se produzca el crecimiento de los ingresos, las métricas de los clientes lo que harán es validar aún más lo que funciona y los motivos de ello. Los inversores quieren estar seguros de que vas a hacer que su dinero crezca.
Comprendes tu estrategia de crecimiento
Cuando realizaste la propuesta a los inversores para tu ronda de financiación inicial, es posible que les comunicaras que analizarías varios canales para el crecimiento de la empresa. Durante la ronda de serie A, los inversores no buscan financiar experimentos. Por el contrario, lo que quieren es oír tu plan para impulsar un crecimiento sustancial del negocio. Una vez que tengas claro y especifiques lo que puedes hacer para lograrlo, podrás tener la conversación que los inversores de la serie A quieren tener.
17. Evalúa préstamos empresariales
Usar préstamos empresariales como parte de tu estrategia de financiación puede ser una buena forma de agilizar el crecimiento de tu empresa. Así puedes afrontar este paso:
Determina si necesitas un préstamo: antes de meterte de lleno en el proceso para solicitar un préstamo, analiza si lo necesitas de verdad. Es posible que te hagan falta fondos para ampliar tus operaciones, comprar equipos, ampliar el inventario, contratar personal o tener un flujo de caja más fluido. Conocer bien las necesidades financieras de tu empresa puede ayudarte a decidir con fundamentos si de verdad necesitas un préstamo.
Investiga diferentes tipos de préstamos: hay distintos tipos de préstamos a disposición de las empresas, ya sean opciones tradicionales, como los préstamos bancarios o los de la Agencia Federal de Pequeños Negocios (SBA, por sus siglas en inglés), o alternativas, como los préstamos en línea y las líneas de crédito. Cada uno de ellos tiene sus propias condiciones, tipos de interés y requisitos. La opción que mejor se te adecúe dependerá de lo que necesites, de cómo sea tu situación financiera y de la etapa en que se encuentre tu empresa.
Considera los requisitos de idoneidad: los prestamistas siguen diferentes criterios a la hora de aprobar préstamos, entre los que se incluyen factores como tu calificación crediticia, los ingresos y la rentabilidad de tu empresa, así como el tiempo que esta lleva en funcionamiento. Antes de solicitar un crédito, analiza bien estos criterios para ver si los cumples.
Prepara la solicitud del préstamo: cuando hayas elegido un tipo de préstamo y hayas confirmado que cumples los criterios del prestamista, debes preparar la solicitud. Para ello, tienes que reunir documentos financieros como tu plan de negocio, estados financieros, declaraciones de impuestos y los detalles de tu garantía. Quizá también tengas que presentar un plan en el que describas cómo pretendes usar el préstamo y cómo lo reembolsarás.
Compara ofertas de préstamos: si te aprueban la solicitud de préstamo, es posible que recibas ofertas de diferentes prestamistas. Presta mucha atención a las condiciones de cada una de las ofertas, incluidos el tipo de interés, el importe y el plazo del préstamo, así como cualquier comisión adicional que haya. Debes comprender el coste total del préstamo y ver si las condiciones de reembolso encajan con las previsiones financieras de tu empresa.
Asumir una deuda es un compromiso importante que exige una planificación y atención minuciosas. Si necesitas más ayuda a lo largo del proceso, consulta a un asesor o mentor financiero.
No hay ningún atajo sencillo para poner en marcha un negocio. Si saltas pasos en los primeros días de actividad, más adelante podrías encontrarte con situaciones innecesarias, como inconvenientes, confusiones o incluso responsabilidades jurídicas. Si bien muchas de las tareas que debes llevar a cabo para poner en marcha un negocio pueden parecer tediosas, el proceso no es demasiado complicado. Si sigues un enfoque minucioso y metódico, y abordas cada paso en el orden que le corresponda, construirás una base con la que lograr todos los objetivos y sueños que tengas para tu empresa, que es lo que te había motivado a iniciar este proceso en un principio.
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