Los pagos con tarjeta de crédito, las transacciones en línea y las transferencias bancarias conllevan comisiones de procesamiento que afectan a los precios, los márgenes y la experiencia del proceso de compra de los clientes. Por ejemplo, las comisiones de intercambio, un tipo de comisión de procesamiento también conocida como comisión por transacción, aumentaron un 50 % entre 2020 y 2023. A gran escala, esto puede aumentar significativamente los costes operativos de las empresas que aceptan pagos con tarjeta. Entender cómo funcionan las comisiones por procesamiento de pagos, qué cubren y cómo están estructuradas puede dar a las empresas un mayor control sobre el coste real de aceptar pagos.
A continuación, analizaremos qué son las comisiones de procesamiento y cómo funcionan en los sistemas de pago modernos.
Esto es lo que encontrarás en este artículo
- ¿Qué es una comisión de procesamiento?
- ¿Qué tipos de comisiones de procesamiento son habituales en las empresas?
- ¿Cómo se calculan las comisiones de procesamiento?
- ¿Cuándo pagan las comisiones de procesamiento los clientes y cuándo las paga la empresa?
- ¿Cómo deben las empresas informar a los clientes sobre las comisiones de procesamiento?
- ¿Cómo puede ayudarte Stripe Payments?
¿Qué es una comisión de procesamiento?
Una comisión de procesamiento es el coste que supone transferir dinero de un cliente a una empresa. Cuando un cliente paga con tarjeta, transferencia bancaria u otro método electrónico, ese pago pasa por una red de sistemas financieros que cobran dinero por autenticar el pago, comprobar si hay fraude, autorizar la transacción y liquidar los fondos. La comisión de procesamiento cubre esos costes.
¿Qué tipos de comisiones de procesamiento son habituales en las empresas?
Las comisiones de procesamiento suelen cubrir los costes asociados a la recepción de pagos: cómo se transfiere el dinero, cómo se mantienen las cuentas y cómo se gestionan las excepciones cuando surge algún problema. Estas son algunas de las comisiones más habituales:
Comisiones por transacción: las comisiones por transacción se aplican cuando se aceptan pagos. Normalmente se cobran como un porcentaje del importe del pago más una comisión fija por transacción. Este cargo cubre las comisiones de intercambio bancario, las comisiones de la red de tarjetas y la comisión del procesador de pagos por el enrutamiento, la autorización, la liquidación y la gestión de riesgos.
Comisiones de la red de tarjetas y del banco: estos cargos los establecen las redes de tarjetas y los bancos emisores, y varían según el tipo de tarjeta, la región, el método de transacción y el perfil de riesgo. Representan una gran parte de los costes totales de procesamiento.
Comisiones de la pasarela de pago: estas comisiones pagan la tecnología que transmite de forma segura los datos de pago desde un sitio web o una aplicación al procesador de pagos. Algunas configuraciones incluyen este coste en la comisión por transacción; otras lo mantienen como un cargo independiente por transacción o mensual.
Comisiones mensuales o de cuenta: las comisiones mensuales o de cuenta son comisiones fijas que se cobran por mantener una cuenta de pago o acceder a determinadas funciones. Pueden cubrir herramientas de generación de informes, atención al cliente, supervisión del cumplimiento normativo o administración de cuentas, y se aplican independientemente del volumen de transacciones.
Comisiones por equipos y hardware: son los costes asociados a los lectores de tarjetas, los terminales de punto de venta (TPV) u otros dispositivos de pago en persona. Pueden incluir costes de compra únicos, cuotas de alquiler mensuales o cargos basados en el consumo, dependiendo de la configuración.
Comisiones por cumplimiento de la normativa PCI: los cargos por cumplimiento de la normativa del sector de tarjetas de pago (PCI) son el coste de mantener el cumplimiento de las normas de seguridad de los pagos. Estas comisiones suelen financiar las herramientas de seguridad, las auditorías o la supervisión necesarias para proteger los datos de los titulares de tarjetas y reducir el riesgo de fraude.
Comisiones por contracargos y disputas: estas comisiones fijas se aplican cuando un cliente disputa una transacción. Cubren el trabajo administrativo que supone revisar la disputa y procesar la anulación, independientemente de si la empresa finalmente gana o pierde el caso.
Comisiones por transacciones transfronterizas y conversión de divisas: se aplican comisiones adicionales cuando los pagos se realizan con tarjetas o divisas extranjeras. Estos cargos reflejan las complicaciones añadidas que suponen la liquidación internacional y la gestión de los tipos de cambio.
Comisiones imprevistas o condicionales: estas comisiones son menos frecuentes y no afectan a todas las empresas. Incluyen comisiones de apertura, comisiones mínimas mensuales, comisiones por extractos en papel y comisiones por rescisión anticipada.
¿Cómo se calculan las comisiones de procesamiento?
Las comisiones de procesamiento son la suma de múltiples capas de costes. Su cálculo depende en parte del modelo utilizado: tarifa plana, plus de intercambio, precios escalonados o basados en suscripción. Esto determina la transparencia de los costes subyacentes y la previsibilidad de la comisión final de una transacción a otra.
Las comisiones porcentuales reflejan factores como el riesgo de la transacción, el tipo de tarjeta y los costes de la red, mientras que las comisiones fijas cubren el trabajo adicional necesario para procesar los pagos, incluyendo la autorización, la liquidación y la presentación de informes. Las comisiones de procesamiento suelen combinar una comisión porcentual con una fija para equilibrar el coste proporcional con un cargo mínimo por transacción. Una comisión por transacción con tarjeta, por ejemplo, incluye las comisiones básicas establecidas por las redes de tarjetas y los bancos emisores, más cualquier comisión adicional aplicable.
El tipo de transacción también puede influir en el cálculo de las comisiones. Las transacciones con tarjeta física suelen ser más baratas que los pagos online o introducidos manualmente, ya que tienen un menor riesgo de fraude. Las transacciones de mayor riesgo (tanto en términos de riesgo de fraude como de nivel general de riesgo financiero que asume el procesador) a veces tienen un precio más elevado para tener en cuenta la prevención del fraude, la exposición a contracargos y los gastos generales de cumplimiento de la normativa.
La categoría del sector, las tasas de contracargo, los niveles de fraude y la madurez de la empresa pueden influir en los precios. Y, en caso de volúmenes de transacciones elevados, algunos proveedores ofrecen tasas marginales más bajas o precios negociados en función del volumen total de procesamiento. Las empresas con volúmenes estables y un buen rendimiento en materia de riesgos suelen optar a estructuras de tarifas más favorables a lo largo del tiempo.
¿Cuándo pagan las comisiones de procesamiento los clientes y cuándo las paga la empresa?
Muchas empresas consideran las comisiones de procesamiento un coste estándar de su actividad y las incluyen en los precios. Esto hace que el proceso de compra sea sencillo y predecible para los clientes, sin elementos adicionales ni sorpresas.
Algunas empresas añaden una comisión adicional para determinados métodos de pago, como las tarjetas de crédito. Esto suele hacerse cuando los márgenes son ajustados o el valor de las transacciones es tan elevado que las comisiones afectan de forma significativa a la rentabilidad.
Las leyes locales y los requisitos de las redes de pago determinan si las comisiones se pueden repercutir a los clientes. Algunas regiones prohíben totalmente los recargos, mientras que otras los permiten bajo condiciones estrictas, incluyendo límites máximos y normas de divulgación. En mercados competitivos u orientados al cliente, las comisiones visibles pueden crear fricciones o reducir la conversión. En otros contextos, especialmente en los pagos B2B o regulados, los clientes pueden estar más dispuestos a aceptar comisiones de procesamiento explícitas. Algunas empresas evitan los recargos ofreciendo descuentos por pago en efectivo o transferencia bancaria, mientras que otras ajustan los precios de catálogo para reflejar los costes medios de procesamiento.
¿Cómo deben las empresas informar a los clientes sobre las comisiones de procesamiento?
Si los clientes pagan directamente una comisión de procesamiento, deben ser conscientes de ello antes de comprometerse a realizar una compra o introducir los datos de pago. Hay que indicar claramente que se trata de una comisión de procesamiento o de pago y explicar qué cubre. Separar las comisiones en las facturas, los recibos o las páginas de pago hace que el coste sea visible y minimiza la confusión. Las empresas también deben asegurarse de que el lenguaje, la ubicación y los importes de las comisiones cumplen con las normas reglamentarias y de la red de tarjetas, y que el personal puede explicar con precisión la comisión cuando los clientes lo solicitan.
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El contenido de este artículo tiene solo fines informativos y educativos generales y no debe interpretarse como asesoramiento legal o fiscal. Stripe no garantiza la exactitud, la integridad, la adecuación o la vigencia de la información incluida en el artículo. Busca un abogado o un asesor fiscal profesional y con licencia para ejercer en tu jurisdicción si necesitas asesoramiento para tu situación particular.