El impuesto sobre el valor añadido (IVA) es un impuesto sobre el consumo, pero se diferencia de otros en su estructura, sus implicaciones en materia de responsabilidad y sus obligaciones de cumplimiento de la normativa. A diferencia del impuesto sobre las ventas, que se cobra una sola vez en el punto de venta, el IVA se cobra de forma incremental a lo largo de toda la cadena de suministro, y cada empresa registrada actúa como agente cobrador. Este diseño tiene implicaciones tanto para la distribución de la responsabilidad fiscal como para los requisitos de cumplimiento de la normativa de las empresas en los distintos mercados.
El IVA es una importante fuente de ingresos fiscales para los países que lo utilizan; por ejemplo, las empresas en Francia declararon 204.000 millones de euros en IVA en 2024. A continuación, analizamos cómo funciona el IVA, en qué se diferencia del impuesto sobre las ventas y cómo gestionar tus obligaciones si vendes a nivel transfronterizo.
Destacados
El IVA se cobra en cada etapa de la cadena de suministro, pero el grueso de la carga fiscal suele recaer sobre el cliente final.
Las empresas que no superan los umbrales locales de registro del IVA no pueden recuperar el IVA soportado, lo que significa que también absorben parte de la carga fiscal.
Una empresa puede tener obligaciones de presentación del IVA incluso en mercados donde no tiene presencia física.
¿Cómo funciona el IVA como impuesto sobre el consumo?
Un impuesto sobre el consumo es un impuesto sobre el gasto, no sobre los beneficios. El IVA es un tipo de impuesto sobre el consumo. El impuesto sobre las ventas, el impuesto sobre bienes y servicios (GST) y los impuestos especiales son otros ejemplos.
El IVA se cobra de forma incremental en cada etapa de la cadena de suministro, con créditos emitidos para compensar la doble imposición. Cada empresa de la cadena de suministro cobra el IVA sobre lo que vende, recupera el IVA sobre lo que compra y remite la diferencia a la autoridad fiscal. Aunque el cliente final generalmente soporta el coste último del impuesto, este se paga a lo largo de estas múltiples transacciones.
A continuación, se muestra un ejemplo de cómo podría funcionar el IVA a lo largo de una cadena de suministro:
Proveedor de materias primas: el proveedor de materiales vende insumos a un fabricante por 100 € más un IVA del 20 %. El fabricante paga 120 € en total, y los 20 € de IVA se remiten a la autoridad fiscal.
Fabricante: el fabricante vende los productos terminados a un minorista por 200 € más 40 € de IVA. El fabricante resta los 20 € de IVA que ya pagó de los 40 € de IVA que cobró, y remite a la autoridad fiscal los 20 € de diferencia.
Minorista: el minorista vende al cliente por 300 € más 60 € de IVA. El minorista resta los 40 € de IVA que ya pagó de los 60 € de IVA que cobró, y remite a la autoridad fiscal los 20 € de diferencia.
Cliente final: el cliente final ha pagado los 60 € de IVA íntegros y no tiene ninguna factura con la que reclamar un crédito.
¿En qué se diferencia el cobro del IVA del cobro de otros impuestos sobre el consumo?
Existe una diferencia estructural importante entre el IVA y el impuesto sobre las ventas. Con el impuesto sobre las ventas, toda la responsabilidad fiscal recae sobre el minorista en el punto de venta final. El IVA distribuye ese cobro a lo largo de toda la cadena de transacciones.
A continuación, te explicamos en qué afecta esto:
Seguridad de los ingresos: si un minorista no remite el impuesto sobre las ventas, se pierde el total del impuesto sobre esa transacción. Con el IVA, el incumplimiento en un punto tiene menos consecuencias porque parte de los ingresos ya se ha cobrado en etapas anteriores.
Rastros de auditoría: el sistema de IVA basado en facturas crea un extenso rastro documental. Las autoridades fiscales pueden cotejar las facturas de los proveedores con las reclamaciones de los compradores, lo que hace que el fraude sea más difícil de mantener.
Carga administrativa: cada empresa registrada en IVA debe llevar su propia contabilidad de IVA y realizar sus propias presentaciones. Esto puede resultar costoso, especialmente para las empresas que venden en varias jurisdicciones con tipos, umbrales y requisitos de presentación diferentes.
Tratamiento de las exportaciones: en muchos regímenes de IVA, las exportaciones tienen tipo cero. En estos casos, el exportador aplica un IVA del 0 % y aun así puede recuperar el IVA soportado que ha pagado.
¿Quién soporta la carga del pago del IVA a lo largo de la cadena de suministro?
Dado que el cliente al final de la cadena no dispone de ningún mecanismo de recuperación, teóricamente absorberá el importe total del IVA como parte del precio final. Sin embargo, existen algunas excepciones.
Esto es lo que debes tener en cuenta:
Empresas no registradas en el IVA: las empresas que no superan el umbral de registro del IVA en un país determinado no tienen que registrarse para el IVA, y las empresas no registradas no pueden reclamar el IVA soportado. Si eres una pequeña empresa no registrada que compra a proveedores registrados en el IVA, estás pagando el IVA sobre tus insumos sin posibilidad de recuperarlo. Las empresas pueden optar por registrarse voluntariamente aunque estén por debajo del umbral, y la posibilidad de recuperar el IVA soportado es una de las razones por las que a menudo lo hacen.
Exenciones: determinadas categorías, como los servicios financieros, la sanidad y la educación en muchas jurisdicciones, están exentas del IVA en lugar de tener tipo cero. Las empresas exentas no pueden cobrar el IVA, y tampoco pueden recuperar el IVA soportado. Esto crea un coste oculto que, por lo general, se traslada hacia adelante en el precio.
Estatus B2B frente a B2C: si el comprador es una empresa o un cliente es importante en las transacciones transfronterizas. Según la normativa de IVA de la UE, los servicios B2B tributan generalmente en el lugar donde se encuentra el comprador, mientras que los servicios B2C tributan en el lugar donde se encuentra el proveedor (aunque esto ha cambiado hacia la tributación en el lugar del comprador para los servicios digitales desde que un nuevo conjunto de normativas entró en vigor en 2015). El régimen One Stop Shop (OSS) de la UE permite a los proveedores registrarse una sola vez y contabilizar el IVA en todos los estados miembros en lugar de registrarse en cada país por separado.
¿Cuáles son los desafíos habituales de cumplimiento de la normativa del IVA como impuesto sobre el consumo?
El IVA conlleva responsabilidades, sanciones y plazos de presentación en todos los mercados en los que una empresa tiene obligaciones, y todo ello puede ser difícil de controlar.
Presta atención a lo siguiente.
Umbrales y plazos de registro
Muchas jurisdicciones exigen que te registres para el IVA una vez que superas un determinado umbral de facturación en ese país. Si no cumples los plazos, serás responsable del IVA que deberías haber cobrado, más los intereses y las sanciones correspondientes.
Complejidad de tasas
Muchos países tienen tipos de IVA estándar, tipos reducidos y tipos cero, todos ellos aplicados a categorías concretas de bienes y servicios. Los tipos reducidos se aplican generalmente a categorías como alimentos, libros y ropa infantil, pero lo que exactamente queda incluido varía, y una clasificación incorrecta puede generar responsabilidades retroactivas. Los tipos estándar también difieren de un lugar a otro (p. ej., 17 % en Luxemburgo, 27 % en Hungría). Herramientas como Stripe Tax calculan, cobran y declaran el IVA automáticamente en todas las jurisdicciones, y se mantienen actualizadas a medida que cambian los tipos.
Normativa para servicios digitales
La UE, el Reino Unido y muchas otras jurisdicciones exigen ahora a los proveedores de servicios digitales que se registren, cobren y remitan el IVA aunque no tengan presencia física en el país. Las normas sobre facilitadores de marketplace han ampliado esta obligación, y en muchas jurisdicciones las plataformas son ahora responsables de cobrar el IVA sobre las ventas de terceros realizadas en sus plataformas.
Requisitos de mantenimiento de registros
Muchas jurisdicciones exigen o recomiendan a las empresas que conserven facturas de IVA y registros durante siete a diez años, según el país. Los requisitos de facturación digital también se están ampliando. Italia introdujo la facturación electrónica obligatoria en 2019, y varios otros países de la UE están siguiendo su ejemplo.
¿Cómo deben evaluar las empresas sus obligaciones en materia de IVA?
En los marcos normativos modernos, las obligaciones de IVA siguen en gran medida la ubicación del cliente. Esto significa que una empresa sin presencia física en un país puede estar igualmente obligada a presentar declaraciones allí.
A continuación te explicamos cómo evaluar tu obligación:
Localiza a tus clientes: mapea tus ingresos por país. Cualquier país donde estés generando ventas significativas es una posible obligación de registro de IVA.
Categoriza lo que vendes: el tratamiento del IVA de los bienes físicos, los servicios digitales y los servicios para profesionales varía según la jurisdicción. Confirma el tipo y la categoría correctos para cada uno de tus tipos de producto en cada mercado.
Evalúa las ventas B2B frente a B2C: si vendes B2B o B2C cambia el tipo aplicable. En muchos casos, también determina quién debe contabilizar el IVA.
Calcula tu facturación en cada mercado: los umbrales de registro varían. Solo tienes que registrarte en los lugares donde hayas superado o estés cerca del umbral local.
Cómo puede ayudarte Stripe Tax
Stripe Tax hace que cumplir la normativa fiscal a nivel internacional sea mucho más fácil para que puedas dedicar tus recursos al crecimiento de tu negocio. Tax te ayuda a supervisar tus obligaciones y te avisa cuando superas el umbral del registro de impuestos sobre las ventas según tus transacciones en Stripe. Además, calcula y cobra automáticamente el IVA, el impuesto sobre las ventas y el impuesto sobre bienes y servicios (GST), tanto para productos y servicios físicos como digitales, y en más de 100 países (con soporte para todos los estados de EE. UU.).
Empieza a recaudar impuestos en todo el mundo añadiendo una sola línea de código a tu integración actual, haciendo un clic en el Dashboard o a través de nuestra API.
Stripe Tax puede ayudarte a:
Entender dónde registrarte y recaudar impuestos: consulta dónde tienes que recaudar impuestos en función de tus transacciones de Stripe. Tras registrarte, activa el cobro de impuestos en un nuevo estado o país en cuestión de segundos. Puedes empezar a recaudar impuestos añadiendo una línea de código a tu integración existente de Stripe o añadir el cobro de impuestos con tan solo pulsar un botón en el Dashboard de Stripe.
Darte de alta para pagar tus impuestos: deja que Stripe gestione tus registros de impuestos internacionales y benefíciate de un proceso simplificado que rellena automáticamente los datos de la solicitud, lo que te ahorra tiempo y simplifica el cumplimiento de la normativa local.
Recaudar impuestos automáticamente: Stripe Tax calcula y recauda el importe exacto de los impuestos adeudados, sin importar qué vendas ni la ubicación de la venta. Es compatible con cientos de productos y servicios y está al día sobre las normas fiscales y los cambios de tipos.
Simplifica la presentación de modelos fiscales: Stripe Tax se integra fácilmente con nuestros socios de presentación de modelos fiscales, para que puedas cumplir con tus obligaciones a tiempo y de forma precisa. Deja que nuestros socios gestionen los documentos y dedica tus recursos al crecimiento de tu negocio.
Obtén más información acerca de Stripe Tax o crea una cuenta hoy.
El contenido de este artículo tiene solo fines informativos y educativos generales y no debe interpretarse como asesoramiento legal o fiscal. Stripe no garantiza la exactitud, la integridad, la adecuación o la vigencia de la información incluida en el artículo. Busca un abogado o un asesor fiscal profesional y con licencia para ejercer en tu jurisdicción si necesitas asesoramiento para tu situación particular.