Los activos digitales constituyen una categoría muy amplia que puede abarcar datos de clientes, contenidos creativos, registros tokenizados y elementos basados en cadenas de bloques, como las stablecoins. Muchas empresas los utilizan para almacenar información, transferir valor y llevar a cabo sus operaciones. Dada la gran variedad y el gran valor que pueden tener estos activos, las empresas deben elaborar estrategias para transferir, almacenar y gestionar los riesgos asociados a los activos digitales.
A continuación se ofrece una guía sobre los activos digitales, en la que se explica cómo los utilizan los distintos sectores, así como los riesgos y las responsabilidades que conlleva su gestión.
Esto es lo que encontrarás en este artículo
- ¿Qué es un activo digital?
- ¿En qué se diferencian los activos digitales de los activos tradicionales?
- ¿Cómo se utilizan los activos digitales en los distintos sectores?
- ¿Qué tecnologías permiten la creación y la transferencia de activos digitales?
- ¿Qué riesgos afectan a los activos digitales?
- ¿Cómo pueden las organizaciones gestionar los activos digitales?
- ¿Cómo puede ayudarte Stripe Payments?
¿Qué es un activo digital?
Un activo digital es cualquier cosa que tenga valor y exista en formato digital. Puede ser algo tan sencillo como una foto en el móvil o tan complejo como una criptomoneda. En cualquier caso, se crea y se almacena electrónicamente, y se considera algo que se puede poseer, controlar o intercambiar.
Los archivos cotidianos (por ejemplo, documentos, vídeos, presentaciones o logotipos) son activos digitales, al igual que los conjuntos de datos y las bases de datos que sirven de base para los análisis y la toma de decisiones. Los activos digitales también incluyen criptomonedas como Bitcoin, Ether y las monedas estables. Los objetos digitales únicos, como los tokens no fungibles (NFT), también entran dentro de esta categoría.
Un edificio o una obra de arte pueden representarse como un token digital, lo que permite que la gente pueda intercambiar participaciones fraccionadas sin necesidad de mover el objeto físico. Esta amplia aplicación es, en parte, la razón por la que el mercado mundial de la gestión de activos digitales (DAM) está creciendo rápidamente. En 2024, su valor se estima en unos 6.600 millones de dólares y se prevé que siga expandiéndose.
¿En qué se diferencian los activos digitales de los activos tradicionales?
Los activos digitales suelen cumplir muchas de las mismas funciones que los activos tradicionales, pero funcionan de manera totalmente diferente. Estas son algunas de sus características principales:
Intangibilidad: los activos digitales existen exclusivamente en forma de datos, lo que facilita su almacenamiento, copia y traslado. Esto también significa que, por lo general, no hay una copia física de respaldo en caso de que un archivo se dañe o se pierda una clave.
Propiedad criptográfica: el control proviene de las credenciales, y no de documentos físicos ni de la posesión. La pérdida de una clave o el compromiso de una cuenta pueden tener las mismas consecuencias que la pérdida de un activo físico.
Transferencias más rápidas y sin fronteras: los activos digitales se mueven a través de las redes sin los intermediarios habituales que ralentizan las transferencias tradicionales. Un pago basado en una cadena de bloques o un archivo digital compartido pueden llegar a su destino casi al instante.
Distribución más sencilla: la propiedad fraccionada resulta muy sencilla en formatos digitales, ya sea como parte de un activo tokenizado o como una versión granular de un archivo destinada a un equipo concreto. Esto amplía el acceso y aumenta la flexibilidad a la hora de compartir o utilizar el valor.
Modelos de seguridad y recuperación digitales: el cifrado, los sistemas de copia de seguridad y la autenticación robusta sustituyen a las cerraduras y las cajas fuertes. Sin estas medidas de protección y sin planes de recuperación claros, los activos digitales pueden quedar inaccesibles de forma permanente.
¿Cómo se utilizan los activos digitales en los distintos sectores?
Muchas empresas están incorporando activos digitales en sus procesos operativos principales, su infraestructura financiera, la experiencia de sus clientes y sus cadenas de suministro. A continuación se enumeran los principales sectores que los utilizan.
Empresas del sector financiero
Las instituciones financieras fueron de las primeras en adoptar los activos digitales. Las stablecoins y otras criptomonedas permiten una liquidación casi instantánea, lo que puede minimizar los retrasos y las comisiones propias de las finanzas tradicionales. Muchos gestores de activos operan con activos digitales junto con acciones y bonos. Los reguladores y los bancos centrales están estudiando versiones digitales de las monedas nacionales y algunos países, como Nigeria y Jamaica, ya las han puesto en circulación. Stripe desempeña un papel importante en este ámbito al ofrecer a las empresas formas sencillas de aceptar y utilizar stablecoins sin necesidad de crear una infraestructura especializada para activos digitales.
Comercio minorista
Los minoristas pueden utilizar los activos digitales tanto como herramientas de pago como para fidelizar a los clientes. Aceptar criptomonedas puede abrir las puertas a compradores internacionales sin que estos tengan que realizar conversiones de divisas. Las marcas emiten coleccionables digitales o tokens de propiedad que sirven como recompensas, productos digitales de edición limitada o pases de acceso. Algunas utilizan los registros de la cadena de bloques como prueba digital de autenticidad para productos físicos, lo que vincula cada artículo a su historial verificado.
Medios de comunicación, entretenimiento y arte
Los creadores utilizan activos digitales para establecer la propiedad real de obras que son puramente digitales. Los NFT permiten a los artistas vender piezas únicas y recibir derechos de autor cada vez que esas piezas cambian de manos. Las plataformas de streaming, los estudios de videojuegos y los equipos de producción gestionan vastas bibliotecas de contenido digital (por ejemplo, vídeos, modelos 3D, archivos de audio) que también son activos. Todos ellos son fuentes de ingresos que requieren un almacenamiento estructurado, permisos y gestión de derechos. La industria de los videojuegos trata los artículos digitales como bienes negociables, lo que ha dado lugar a grandes economías virtuales.
Cadena de suministro y fabricación
Los activos digitales permiten a las empresas realizar un seguimiento de la actividad en el mundo real con mucha más transparencia. Un envío, un lote de materias primas o un certificado pueden convertirse en un registro digital que se actualiza a medida que el artículo se desplaza. Esto facilita la verificación de la autenticidad, la detección de productos falsificados, la identificación de retrasos y el intercambio de información fiable entre proveedores, socios logísticos y clientes.
Sanidad y administración pública
Las organizaciones sanitarias manejan historiales de pacientes, imágenes diagnósticas y conjuntos de datos de investigación como activos digitales de alta sensibilidad que requieren controles de acceso estrictos y registros de auditoría claros. En algunos proyectos piloto se utiliza la cadena de bloques para proteger el intercambio de datos o verificar las cadenas de suministro farmacéuticas. Las administraciones públicas digitalizan documentos de identidad, catastros y registros públicos para que los ciudadanos puedan acceder a ellos, verificarlos o utilizarlos en distintos servicios con mayor rapidez.
¿Qué tecnologías permiten la creación y la transferencia de activos digitales?
Los activos digitales existen únicamente porque un conjunto de tecnologías los hace fiables, transferibles y verificables. Algunas de estas tecnologías funcionan entre bastidores, mientras que otras son muy visibles. En conjunto, determinan cómo se crean, se protegen y se intercambian los activos digitales.
Cadenas de bloques y libros de contabilidad distribuidos
Las cadenas de bloques introdujeron una forma de registrar la propiedad y las transferencias sin depender de una única autoridad. Cada transacción se valida en numerosos nodos independientes y, a continuación, se añade a un libro de contabilidad compartido que no puede modificarse posteriormente. Esto permite que las criptomonedas, los NFT y los activos tokenizados existan como unidades diferenciadas y verificables. Los contratos inteligentes añaden automatización y garantizan el cumplimiento de normas como los derechos de autor y las condiciones de liquidación sin intervención manual.
Criptografía
Las claves criptográficas determinan la propiedad de muchos activos digitales. Una clave privada permite a una persona mover o modificar un activo. Una clave pública permite a otros verificar que esas acciones son legítimas. Este es el fundamento de las criptomonedas. La criptografía también sustenta la seguridad cotidiana de los activos, como el cifrado de archivos confidenciales, la protección de las transferencias de datos y la protección de los procesos de inicio de sesión. Sin la criptografía, los activos digitales no tendrían la misma confidencialidad ni integridad.
Monederos digitales y plataformas de activos
Los monederos son las interfaces en las que las personas y las empresas guardan, gestionan y transfieren activos digitales. Almacenan claves privadas para activos basados en cadenas de bloques o actúan como depósitos para activos con gran cantidad de contenido y datos, como documentos, archivos multimedia y credenciales. Las plataformas de mercado, las plataformas de intercambio y las herramientas de acuñación incorporan funciones para negociar, emitir, convertir o distribuir activos digitales. En el ámbito específico de las criptomonedas, el diseño del monedero determina la facilidad con la que se puede mover un activo y la seguridad con la que se almacena.
Almacenamiento en la nube y sistemas DAM
El almacenamiento en la nube y los sistemas DAM proporcionan estructura y seguridad a numerosos activos digitales. Los sistemas DAM incorporan metadatos, etiquetado, permisos y control de versiones, lo que permite a los equipos localizar, utilizar y actualizar los activos adecuados sin duplicaciones ni incertidumbres. Estos sistemas también se integran con herramientas creativas, plataformas de contenido y aplicaciones internas, de modo que los activos circulan por los flujos de trabajo sin que se vea mermada la seguridad ni la coherencia.
Redes y API
La infraestructura básica de Internet (por ejemplo, protocolos web seguros, redes de alta velocidad y estándares de transferencia de datos) permite compartir los activos digitales entre diferentes ubicaciones y sistemas. Las interfaces de programación de aplicaciones (API) conectan las plataformas para que los activos puedan transferirse automáticamente entre ellas.
Veamos algunos ejemplos:
Una API de pagos que admita una moneda digital
Un sistema de gestión de contenidos que recupere el archivo aprobado de un DAM
Una API de logística que actualice el registro digital de un producto a medida que se transporta
¿Qué riesgos afectan a los activos digitales?
Los activos digitales entrañan riesgos distintos a los de los activos físicos. Estos posibles problemas están relacionados con el acceso, la seguridad, las condiciones del mercado y la fiabilidad de los sistemas de soporte.
Estos son algunos de los riesgos más comunes:
Amenazas a la ciberseguridad: los atacantes se dirigen a los activos digitales mediante el phishing, el robo de credenciales, las vulnerabilidades de software y los sistemas comprometidos. Un ataque exitoso puede provocar pérdidas inmediatas e irreversibles.
Pérdida de acceso: los activos digitales dependen de credenciales que no siempre se pueden recuperar si se extravían. Cuando se pierde el acceso, a menudo se pierde también el activo.
Volatilidad del mercado: las criptomonedas y los activos tokenizados pueden sufrir fluctuaciones drásticas en su precio debido al estado de ánimo del mercado, los cambios en la liquidez, las noticias sobre la normativa o acontecimientos importantes. Esta volatilidad puede exponer a los titulares a un riesgo financiero repentino.
Liquidez o acceso al mercado limitados: no todos los activos digitales se negocian en mercados con gran volumen o estables, lo que puede dificultar su venta rápida o a precios predecibles. En algunas regiones, la normativa o las restricciones de las plataformas pueden limitar aún más el acceso.
Incertidumbre normativa: las leyes que regulan los activos digitales varían considerablemente de un país a otro y siguen evolucionando. Las nuevas normas pueden modificar la forma en que se debe mantener, gravar o declarar un activo. En algunos casos, la normativa puede restringir su uso por completo.
Fallos tecnológicos y logísticos: los errores, las interrupciones del servicio y las configuraciones incorrectas pueden impedir el acceso a los activos digitales o exponerlos a vulnerabilidades. Un contrato inteligente defectuoso, una actualización fallida o un flujo de trabajo mal gestionado pueden acarrear consecuencias económicas reales.
Error humano: las eliminaciones accidentales, las transferencias enviadas por error, las contraseñas poco seguras o las copias de seguridad mal gestionadas pueden poner en peligro los activos con la misma eficacia que cualquier amenaza externa.
¿Cómo pueden las organizaciones gestionar los activos digitales?
Una buena gestión de los activos digitales suele implicar tratarlos como parte de la infraestructura, en lugar de como archivos sueltos o cuentas aisladas. El objetivo es mantenerlos organizados, accesibles para las personas adecuadas y lo suficientemente resistentes como para soportar fallos o cambios de personal.
Puedes empezar por aquí:
Inventario y clasificación: empieza por hacer una lista de los activos digitales que tienes y agrúpalos según su nivel de confidencialidad, finalidad y riesgo. Unas categorías claras facilitan la asignación de las medidas de protección adecuadas y el seguimiento de los activos de mayor valor.
Herramientas que aportan estructura: los sistemas DAM centralizan los archivos, añaden metadatos y garantizan el control de versiones. El almacenamiento en la nube admite activos como conjuntos de datos. Y las carteras especializadas permiten gestionar activos criptográficos. Las herramientas adecuadas minimizan la duplicación, la confusión y el uso indebido.
Acceso y autenticación: aplica el principio del mínimo privilegio, exige una autenticación sólida y revisa periódicamente los permisos. Estas medidas evitan una exposición innecesaria y limitan el daño que pueda causar cualquier cuenta comprometida.
Cifrado y copias de seguridad: el cifrado protege los activos en caso de que se produzca una brecha de seguridad en los sistemas, y unas copias de seguridad fiables garantizan que puedas recuperarte rápidamente ante un borrado, un daño o un fallo del dispositivo. Prueba los procesos de restauración para que las copias de seguridad se conviertan en una red de seguridad eficaz y no en una mera formalidad.
Supervisión y auditoría: realiza un seguimiento de cómo se accede a los activos, se editan, se comparten o se transfieren, para que puedas detectar a tiempo cualquier comportamiento sospechoso. Los registros de auditoría también ayudan a cumplir los requisitos de cumplimiento normativo y a resolver disputas sobre la propiedad o los cambios.
Formación y políticas: las personas determinan cómo se gestionan los activos en el día a día, por lo que la formación periódica sobre conceptos básicos de seguridad, concienciación sobre el phishing y prácticas adecuadas de almacenamiento resulta de gran ayuda. Las políticas deben aclarar cómo se crean, aprueban, comparten y retiran los activos.
Planificación del ciclo de vida y la gestión: asigna responsabilidades para las principales categorías de activos, fija calendarios de revisión y retira o archiva los activos que sean redundantes u obsoletos. Una buena gestión permite que el sistema en su conjunto sea ágil y más fácil de mantener.
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El contenido de este artículo tiene solo fines informativos y educativos generales y no debe interpretarse como asesoramiento legal o fiscal. Stripe no garantiza la exactitud, la integridad, la adecuación o la vigencia de la información incluida en el artículo. Busca un abogado o un asesor fiscal profesional y con licencia para ejercer en tu jurisdicción si necesitas asesoramiento para tu situación particular.