¿Cuándo debes constituir tu startup? Esto es lo que debes saber para decidirlo

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Más información 
  1. Introducción
  2. ¿Qué significa constituir una sociedad?
    1. Sociedad unipersonal
    2. Sociedad colectiva
    3. Sociedad de responsabilidad limitada (S. R. L.)
    4. Sociedad de tipo C
    5. Sociedad de tipo S
    6. Sociedad de tipo B
    7. Entidad sin ánimo de lucro
  3. Cuándo constituir una sociedad: factores a tener en cuenta
  4. Cómo decidir cuándo constituir una sociedad

Decidir el momento correcto para constituir una startup es una de las decisiones más relevantes a las que se tiene que enfrentar un fundador. Al año se constituyen miles de startups, y cada una de ellas tiene su visión, objetivos y posicionamiento de mercado únicos. Aun así, el 18 % de las empresas cierran en su primer año, mientras que la mitad cierra a los cinco años y el 65 % no superan los diez años, según el Bureau of Labor Statistics. Un factor que puede influir en esta cifra es el momento de la constitución y la estrategia que se lleva a cabo para ello.

La constitución va más allá de una situación jurídica; establece la estructura fundacional para los modelos operativos, financieros y de gobernanza de una startup. Constituir una sociedad en el momento oportuno puede optimizar las implicaciones fiscales, proteger a los fundadores e inversores, así como facilitar un entorno favorable para el crecimiento. Por otro lado, constituirla de forma prematura o con retraso puede acarrear complicaciones financieras y posibles responsabilidades legales, e incluso disuadir a los inversores potenciales.

A continuación, examinaremos los detalles en torno a la decisión de cuándo constituir una startup. Esto es lo que debes saber para tomar la decisión más estratégica en lo referente a este hito importante.

¿De qué trata este artículo?

  • ¿Qué significa constituir una sociedad?
  • Tipos de estructuras societarias de entre las que elegir
  • Cuándo constituir una sociedad: factores a tener en cuenta
  • Cómo decidir cuándo constituir una sociedad

¿Qué significa constituir una sociedad?

La constitución es el proceso legal de fundar una sociedad, que es una entidad jurídica distinta independiente de sus propietarios. La transformación de una actividad particular o una colaboración en una sociedad conlleva una serie de implicaciones jurídicas, financieras y operativas.

La constitución proporciona a una empresa una identidad jurídica propia. Esto significa que la sociedad puede poseer bienes, celebrar contratos, demandar o ser demandada y llevar a cabo otras funciones sin la implicación directa de sus propietarios o accionistas. La sociedad actúa como escudo, separando las actividades empresariales de las personales.

Seleccionar la estructura societaria adecuada tiene un gran impacto en los aspectos operativos, financieros y tributarios a los que una empresa se enfrentará. Cada estructura lleva aparejada su propio conjunto de ventajas y limitaciones. A continuación se muestran las estructuras societarias habituales:

Sociedad unipersonal

Una sociedad unipersonal es una empresa cuya propiedad es un particular.

  • Propiedad: un solo propietario dirige la empresa.
  • Responsabilidad: el propietario tiene responsabilidad personal ilimitada.
  • Tributación: el propietario notifica las pérdidas y ganancias en sus declaraciones de impuestos sobre la renta.

Sociedad colectiva

Esto implica que dos o más personas poseen conjuntamente una empresa.

  • Propiedad: la empresa la poseen dos o más socios.
  • Responsabilidad: en función del tipo de colaboración (general o limitada), los socios puede tener responsabilidad personal ilimitada o responsabilidad limitada.
  • Tributación: la empresa no paga impuestos. En su lugar, las pérdidas y ganancias pasan a las declaraciones fiscales individuales de los socios.

Sociedad de responsabilidad limitada (S. R. L.)

Las S. R. L. combinan características de las sociedades y de las sociedades colectivas.

  • Propiedad: la empresa es propiedad de miembros que pueden ser particulares, otras S. R. L. o sociedades.
  • Responsabilidad: los miembros están protegidos frente a la responsabilidad personal.
  • Tributación: esta opción ofrece flexibilidad; la empresa puede tributar como empresa individual, sociedad colectiva o sociedad.

Sociedad de tipo C

Las sociedades de tipo C son entidades jurídicas independientes y cuentan con ventajas y obligaciones diferentes.

  • Propiedad: la empresa es propiedad de los accionistas que poseen sus acciones.
  • Responsabilidad: los accionistas tienen una responsabilidad limitada, que protege sus activos personales.
  • Tributación: esta estructura está sujeta a doble tributación; la sociedad paga impuestos sobre sociedades y los accionistas sobre los dividendos.

Sociedad de tipo S

Una sociedad de tipo S es una sociedad que opta por repercutir sus ingresos, pérdidas y deducciones a los accionistas.

  • Propiedad: una sociedad de tipo S puede tener hasta 100 accionistas y solo se admite una clase de acciones.
  • Responsabilidad: los accionistas tienen responsabilidad limitada.
  • Tributación: esta estructura evita la doble tributación; las pérdidas y ganancias pasan a las declaraciones fiscales individuales de los accionistas.

Sociedad de tipo B

Esta estructura cumple los estándares específicos del desempeño social y medioambiental.

  • Propiedad: una sociedad de tipo B el propiedad de los accionistas.
  • Responsabilidad: los accionistas tienen responsabilidad limitada.
  • Tributación: esta estructura es parecida a las sociedades de tipo C, pero con el requisito de crear beneficio al público general.

Entidad sin ánimo de lucro

Las entidades sin ánimo de lucro tienen como objetivo un beneficio público o mutuo distinto del ánimo de lucro.

  • Propiedad: una entidad sin ánimo de lucro la gestiona una junta de directores, pero no tiene accionistas.
  • Responsabilidad: los directores y directivos tienen responsabilidad limitada.
  • Tributación: una entidad sin ánimo de lucro puede solicitar el estatus de exención fiscal, lo que significa que no paga impuestos sobre los beneficios relacionados con la finalidad sin ánimo de lucro.

Elegir la opción correcta para tu startup conlleva realizar un análisis detallado de los objetivos de la empresa, el sector en el que opera y sus consideraciones financieras. El tipo de estructura societaria que elijas también puede afectar al momento en el cual constituirla.

Cuándo constituir una sociedad: factores a tener en cuenta

La constitución de una sociedad va más allá de un proceso legal. Es un paso que transforma la forma en que una empresa opera, crece e interactúa con sus partes interesadas. La decisión de constituir una empresa ofrece muchas ventajas, pero también presenta complejidades que requieren una gestión y comprensión esmeradas. Teniendo esto en cuenta, decidir cuándo constituir una empresa es un paso importante en las fases tempranas de cualquier negocio. Estos son los factores clave a tener en cuenta al decidir cuándo constituir una empresa:

  • Riesgo de responsabilidad: la exposición al riesgo crece a medida que lo hace la empresa, y los propietarios únicos y los socios se enfrentan a responsabilidades personales por sus obligaciones empresariales. La constitución de una sociedad puede proteger los activos personales de ciertas responsabilidades empresariales, lo que lo convierte en un paso prudente para las empresas que entran en sectores con perfiles de riesgo más elevados o que experimentan mayores riesgos operativos.

  • Implicaciones fiscales: el tratamiento fiscal de las sociedades es diferente del de otras estructuras empresariales. Para una empresa es importante evaluar las posibles ventajas fiscales y los inconvenientes derivados de constituir una sociedad. Por ejemplo, una sociedad podría ofrecer acceso a tipos impositivos más bajos, a deducciones específicas o la capacidad de separar los ingresos. Pero también puede presentar la doble imposición. Hacer coincidir la constitución con el año fiscal o con cambios financieros significativos puede ofrecer ventajas.

  • Necesidades de capital: si una empresa está preparada para una rápida expansión o una importante inyección de capital, la constituir una sociedad puede simplificar la recaudación de fondos. Las sociedades pueden emitir acciones o bonos, lo que aporta a una empresa más vías para obtener capital.

  • Estructura de la propiedad y flexibilidad: las empresas que se plantean hacer cambios en la propiedad, o cuyos propietarios pueden cambiar con frecuencia, podrían beneficiarse de la flexibilidad que ofrece la constitución. Las acciones de una sociedad permiten que sea más sencillo transferir la propiedad, ya sea a través de la venta, donación o herencia.

  • Complejidad operativa: la constitución presenta formalidades operativas específicas, como reuniones del consejo de administración, informes anuales y cumplimiento de la normativa. Si una empresa no está preparada para gestionar estas complejidades o si esas cuestiones sobrepasan su escala actual, podría merecer la pena retrasar la constitución.

  • Acceso a beneficios sociales: las sociedades suelen tener más facilidades para negociar los beneficios sociales de sus empleados, incluidos el seguro médico y los planes de jubilación, en comparación con las empresas que no están constituidas en sociedad. Si atraer y retener al mejor talento es una prioridad, explorar las ventajas de la constitución podría ser beneficioso.

  • Longevidad de la empresa: en el caso de las empresas que planifican a largo plazo, más allá de la participación de los fundadores iniciales, la constitución puede garantizar que la empresa siga existiendo, independientemente de los cambios que se produzcan en la propiedad o la gestión.

  • Consideraciones de costes: constituir una empresa conlleva costes inmediatos y recurrentes. Además de los gastos inmediatos del proceso de constitución, las sociedades también tienen que hacer frente a tarifas recurrentes, prácticas contables más estrictas y costes legales potencialmente más elevados.

  • Reputación y credibilidad: para muchas partes interesadas, las sociedades representan un nivel de legitimidad de la que carecen las entidades no constituidas en sociedad. Los proveedores, clientes y posibles socios pueden percibir a las empresas constituidas en sociedad como más estables o consolidadas. Si una empresa se encuentra en una situación en la que la credibilidad puede impulsar el crecimiento, puede que sea el momento adecuado para plantearse su constitución.

  • Estrategia de salida: si existe la opción de vender la empresa en un futuro cercano, la venta puede ser más ágil si se constituye en sociedad. Muchos inversores o adquirentes prefieren tratar con sociedades, ya que hay una clara delimitación de activos, pasivos y propiedad.

Decidir cuándo constituir una sociedad requiere una comprensión detallada de la situación de la empresa, su trayectoria esperada y las ventajas que puede ofrecer la constitución. Aunque constituir una sociedad presenta varias ventajas, el momento de tomar esta decisión debe coordinarse con las realidades operativas y objetivos más amplios de la empresa.

Cómo decidir cuándo constituir una sociedad

Tomar una decisión fundamentada sobre cuándo constituir la sociedad requiere investigación, consultas y análisis meticulosos. A continuación se explica un planteamiento estructurado para ayudar a las empresas a decidir el momento óptimo a fin de realizar esta transición:

1. Evaluación de riesgos: empieza por evaluar los posibles riesgos asociados a la empresa. Analiza factores como, por ejemplo, la exposición a responsabilidades personales, los posibles litigios y las obligaciones contractuales. Un perfil de riesgo elevado puede indicar la necesidad de contar con la estructura de protección que proporciona una sociedad.

2. Análisis financiero: profundiza en la situación fiscal y las proyecciones de la empresa. Esto implica lo siguiente:

  • Análisis fiscal: contrata a un experto tributario para evaluar las posibles ventajas u obligaciones fiscales que puedan derivarse de la constitución. Esto incluye analizar la posibilidad de la doble imposición, el acceso a deducciones fiscales y los créditos disponibles.
  • Proyecciones de crecimiento: evalúa la trayectoria de crecimiento prevista de la empresa. Si se prevé una rápida expansión, la capacidad que tiene una sociedad para recaudar capital a través de la emisión de acciones es un factor valiosísimo.

3. Preparación operativa: ten en cuenta las implicaciones de constituir una sociedad a nivel de administración. ¿La empresa puede manejar los requisitos operativos adicionales que conlleva la constitución de una sociedad, como prácticas contables más rigurosas, reuniones periódicas del consejo de administración e informes anuales?

4. Consulta con las partes interesadas: involucra a las partes interesadas, incluidos los cofundadores, empleados clave, inversores y clientes importantes. Sus puntos de vista pueden ser muy valiosos a la hora de entender las consecuencias más generales que conlleva constituir una sociedad.

5. Consulta legal: las complejidades legales desempeñan un papel importante en la decisión de constituir una sociedad. Trabajar con un abogado puede ayudar a las empresas a comprender los requisitos normativos, las posibles protecciones legales y cualquier obligación o limitación que la constitución pueda acarrear.

6. Evaluación del talento y de los beneficios sociales: evalúa las necesidades de talento actuales y futuras que requiere la empresa. Si la empresa se encuentra en un sector competitivo y necesita atraer a profesionales de primer nivel, las estructuras de beneficios sociales que establezca la sociedad podrían ser un motivo atractivo para constituir la sociedad lo antes posible.

7. Visión a largo plazo: revisa el plan y la visión de la empresa. Una empresa cuyo objetivo sea perdurar, que tenga como objetivo un crecimiento constante o que esté planteándose una venta o fusión podría descubrir que la estabilidad de una estructura societaria se adapta mejor a estos objetivos.

8. Análisis coste-beneficio: sopesa los costes inmediatos y recurrentes que supone la constitución frente a los beneficios previstos. Este análisis también implica tener en cuenta los aspectos intangibles, como la reputación, la credibilidad y la flexibilidad a largo plazo.

9. Percepción del mercado y credibilidad: evalúa la percepción que tienen el mercado y los actores clave del sector de la constitución. En algunos sectores o regiones, una empresa constituida en sociedad podría traducirse en mayor relevancia y credibilidad.

10. Revisión y decisión: después de reunir toda la información y conclusiones relevantes, unifícalas y toma una decisión fundamentada.

En última instancia, una empresa debe abordar la cuestión de cuándo constituirse de forma integral, teniendo en cuenta las implicaciones inmediatas y la dirección a largo plazo de la empresa. Esta evaluación, combinada con un conocimiento de los beneficios y retos de la constitución, debe guiar el proceso de toma de decisiones.

Al igual que con la mayoría de los aspectos de empezar una empresa (y definir, de forma legal, cómo existirá), buscar asesoramiento de expertos jurídicos y financieros puede proporcionar información valiosa sobre tu situación. La constitución de una empresa no se reduce a una solución única, ni tampoco la decisión de cuándo hacerlo.

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