Tanto el enmascaramiento de datos como la tokenización protegen los datos confidenciales, pero resuelven problemas diferentes. El enmascaramiento reemplaza un valor real por uno ficticio que no tiene manera de volver al original, lo cual resulta útil para pruebas, desarrollo y análisis. La tokenización reemplaza un valor real por un token que se asigna al original a través de un depósito seguro. Esto la convierte en el estándar para gestionar los datos de las tarjetas en los sistemas de pago activos.
Confundir ambos o usar uno donde corresponde el otro puede generar flujos de trabajo interrumpidos por un lado y exposición innecesaria por el otro. Y lo que es peor, las prácticas ineficientes de seguridad de los datos pueden contribuir a vulneraciones, que pueden tener un costo promedio de USD 5 millones y tardar más de 280 días en contenerse.
A continuación, explicaremos cómo funciona cada método, en qué difieren en cuanto a reversibilidad y casos de uso, y cómo averiguar cuál necesita tu empresa para un conjunto de datos determinado.
Puntos clave
El enmascaramiento de datos reemplaza de manera permanente los valores confidenciales por valores ficticios realistas. Esto lo hace muy adecuado para entornos que no son de producción, como pruebas y análisis.
La tokenización reemplaza los valores confidenciales por tokens que se asignan al original a través de un depósito seguro. Esto la convierte en el estándar para proteger los datos de las tarjetas en transacciones activas.
Elegir el método incorrecto para un conjunto de datos determinado puede interrumpir la funcionalidad o crear una exposición innecesaria en el cumplimiento de la normativa. La elección correcta depende de si es necesario poder recuperar el valor real.
¿Qué es el enmascaramiento de datos frente a la tokenización?
El enmascaramiento de datos intercambia un valor real por uno falso que se ve y se comporta como el original, pero no tiene ninguna conexión con él. En el contexto de la seguridad de los pagos, el enmascaramiento de datos oculta los detalles del titular de la tarjeta y otros datos confidenciales.
La tokenización reemplaza un valor confidencial por un token generado de manera aleatoria y, luego, almacena la asignación entre el token y el original en un depósito independiente y estrictamente controlado. El token no tiene ninguna relación matemática con el valor original. Alguien que roba un token no obtiene nada utilizable si no tiene acceso a ese depósito.
¿Cuáles son las diferencias entre el enmascaramiento de datos y la tokenización?
La distinción se reduce a si el valor real debe existir en un lugar que se pueda recuperar para que el sistema siga funcionando.
Estas son las características que determinan cuál es la opción adecuada:
Reversibilidad: los datos enmascarados no tienen forma de volver al valor original. Los datos tokenizados sí la tienen a través del depósito que emitió el token.
Caso de uso: el enmascaramiento se adapta a entornos que no son de producción, como pruebas, desarrollo y análisis. La tokenización se adapta a flujos de trabajo de producción activos en los que una empresa debe actuar sobre datos reales sin almacenarlos directamente.
Alcance de la protección: el enmascaramiento protege los datos que ya no necesitan reflejar la realidad. La tokenización protege los datos que aún deben funcionar como si fueran reales, pero sin estar en los propios sistemas de la empresa.
Aplicabilidad regulatoria: el enmascaramiento ayuda a satisfacer los principios de minimización de datos en el marco de normativas como el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) en la Unión Europea al eliminar los datos personales reales de los entornos que no los necesitan. La tokenización es el mecanismo al que el Estándar de Seguridad de Datos para la Industria de Tarjeta de Pago (PCI DSS) le otorga el mérito explícitamente de reducir el alcance de la evaluación de cumplimiento de la normativa de una empresa.
¿Cuándo deberías usar el enmascaramiento de datos frente a la tokenización?
Usa el enmascaramiento cuando un valor real no tenga una función en el entorno donde se usa. Un desarrollador que prueba una página de confirmación de compra nueva, un analista que crea un modelo de abandono y un ingeniero de control de calidad que ejecuta conjuntos de pruebas automatizados necesitan datos que se comporten como los reales sin serlo. El enmascaramiento les proporciona eso y elimina el riesgo por completo porque no queda nada que exponer.
Usa la tokenización cuando la empresa necesite realmente actuar sobre el valor confidencial más adelante. Esa necesidad se hace evidente en algunos escenarios:
Facturación recurrente: una empresa de suscripciones que procesa cargos mensuales necesita una forma de cobrar a la misma tarjeta en cada ciclo sin almacenar el número de la tarjeta en sí.
Reembolsos y disputas: un equipo de servicio de atención al cliente que emite un reembolso necesita consultar una transacción específica sin obtener el número de cuenta principal (PAN) completo.
Confirmación de compra con tarjeta guardada: un cliente recurrente espera una experiencia de compra con un solo clic. Esto solo funciona si un token reemplaza a un número de tarjeta que la empresa nunca retiene.
En ninguno de los casos funcionaría el enmascaramiento, ya que un valor enmascarado no se puede desenmascarar para completar el cargo.
¿Cuáles son los riesgos de elegir el método incorrecto para proteger datos confidenciales?
Usar el enmascaramiento donde corresponde la tokenización interrumpe la funcionalidad de inmediato. Un sistema de facturación recurrente basado en datos de tarjetas enmascarados no tiene forma de cobrar al cliente el mes siguiente porque el valor que le permitiría hacerlo ya no existe en ninguna parte.
Usar la tokenización donde corresponde el enmascaramiento genera un tipo de problema diferente: exposición innecesaria. Si un sistema de prueba extrae datos de producción tokenizados en lugar de datos enmascarados y ese entorno no tiene los mismos controles de acceso que el de producción, la empresa ha extendido los datos reales de los titulares de tarjetas a un entorno de menor seguridad sin ningún beneficio práctico. Los auditores de cumplimiento de la normativa pueden señalar este patrón porque incorpora al alcance de PCI a sistemas que nunca tuvieron que estar ahí.
¿Cómo decides qué método se adapta a tu empresa?
Empieza con una sola pregunta para cada conjunto de datos: ¿hay algo en etapas posteriores que necesite recuperar el valor real? Si la respuesta es no, el enmascaramiento es la herramienta más sencilla y la adecuada. Si la respuesta es sí, la tokenización justifica la infraestructura adicional, ya que la reversibilidad es un requisito ineludible.
Algunas comprobaciones ayudan a confirmar la decisión:
Rastrea el uso de los datos: haz una lista de todos los sistemas que intervienen en el valor y si cada uno necesita los datos reales o solo algo que se le parezca.
Comprueba el impulsor del cumplimiento de la normativa: si el objetivo es reducir el alcance de PCI DSS, la tokenización de pagos es el mecanismo que reconocen los reguladores. La minimización de datos al estilo del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) en entornos de prueba apunta más bien al enmascaramiento.
Fíjate en la separación de entornos: los sistemas de producción que gestionan transacciones en activo suelen requerir tokenización. Los entornos que no son de producción suelen requerir enmascaramiento. Mezclar ambos sin un motivo claro tiende a generar más riesgos de los que elimina.
Las empresas que usan Stripe ya tienen parte de esta decisión tomada en el caso de los datos de pago recopilados a través de las integraciones de Stripe. El PAN se tokeniza en el momento del cobro y la empresa nunca tiene que desarrollar esa capa por su cuenta. Solo tiene que decidir qué hacer con el resto de sus datos confidenciales, como los registros de clientes internos que se usan en pruebas o análisis, donde el enmascaramiento suele cumplir su función.
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El contenido de este artículo tiene solo fines informativos y educativos generales y no debe interpretarse como asesoramiento legal o fiscal. Stripe no garantiza la exactitud, la integridad, adecuación o vigencia de la información incluida en el artículo. Si necesitas asistencia para tu situación particular, te recomendamos consultar a un abogado o un contador competente con licencia para ejercer en tu jurisdicción.